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Segundo sabotaje en nueve días contra el gasoducto ruso en el este de Chechenia

Un tramo del gasoducto que une Bakú, la capital de Azerbaiyán, con la ciudad de Stávropol, en el sur de Rusia, sufrió un sabotaje el viernes, el segundo en el transcurso de nueve días, según informóayer la agencia Interfax, citando fuentes del Ministerio del Interior. El gasoducto se vio dañado por una explosión en las inmediaciones de la ciudad de Shólkovskaia, al este de la república independentista de Chechenia.

El incidente, en el que no se registraron víctimas, es parecido a otro que ocurrió en el mismo lugar el 22 de febrero y supone una muestra del tipo de acciones cuya proliferación cabe esperar, si el acoso a los rebeldes chechenos se intensifica, tal como propugnan los representantes del estamento militar, como el ministro de Defensa, Pável Grachov.Ayer, sin embargo, Grachov dio un giro de 180 grados en su aproximación hacia la crisis chechena y propuso una reunión al líder independentista Dzojar Dudaiev. ",Si Dudaiev quiere un encuentro, no hay problema, me reuniré con él", declaró Grachov a una cadena de televisión privada rusa.

Si se produjese un encuetro Grachov-Dudaiev sería la reunión de más alto nivel entre las autoridades rusas y los representantes independentistas chechenos desde que comenzó la guerra en diciembre de 1994.

Yeltsin, que se encuentra en plena campaña electoral, necesita urgentemente un éxito real o aparente en la guerra de Chechenia para mejorar su posición. Dos grupos distintos, uno dirigido por el etnólogo Emil Paine, y otro por el primer ministro Víctor Chernomirdin tratan actualmente de confeccionar un plan de paz viable, pero la reunión del Consejo de Seguridad que debe decidir sobre el tema ha tenido que ser aplazada debido a la enfermedad de Oleg Lóbov, el secretario de este organismo, quien, al parecer, ha sucumbido a las tensiones nerviosas que le Ocasiona la guerra.

Medios reformistas del Kremlin, convencidos de que el cese de Grachov ayudaría al presidente en su campaña, afirman reiteradamente desde hace varios días que el relevo de este funcionario es inminente, e indican que Grachov podría ser sustituido por el general Mijáil Kolésnikov, que desempeña las funciones de jefe del Estado Mayor. Sin embargo, el ministro, al que se le reprocha la. ineficacia en Chechenia, aparenta sentirse seguro en su cargo.En Moscú, uno de los oradores en el acto fundacional de un movimiento de apoyo a Borís Yeltsin propuso ayer que el presidente vuelva a poner en activo al general Alexandr Lébed, actualmente en la reserva, y lo envíe a poner fin a la guerra en Chechenia. Lébed es uno de los candidatos a la presidencia de Rusia, pero sus posibilidades han disminuido mucho debido a la falta de infraestructura y el desgaste causado por su mala campaña electoral en los comicios parlamentarios de diciembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 1996

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