Editorial:Editorial
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Fracaso de 0biang

EL MAQUILLAJE de su régimen dictatorial que pretendía Teodoro Obiang con las elecciones presidenciales del domingo no ha hecho sino ensuciarle más el rostro. Tan descarada ha sido la manipulación de los comicios que Obiang, en el poder desde que en 1979 derrocara a su tío Francisco Macías, no ha añadido un ápice de legitimidad a su régimen. Convertido en candidato único tras la retirada de la mayoría de las alternativas de la oposición, el único problema de Obiang era lograr que alguien se creyera a la postre los resultados oficiales. Un problema insuperable, como se ha visto.Para la opinión pública española, las elecciones del domingo aportan varias lecciones. La primera es el agotamiento de una política consistente en tener paciencia con Obiang a cambio de promesas de apertura política y respeto a los derechos humanos. Si las elecciones municipales de septiembre de 1995 permitieron alguna esperanza de que esa política de paciencia podía dar frutos, las presidenciales del domingo, la han enterrado. Otra conclusión es que el personalismo de Severo Moto ha sido una de las causas de ruptura de la Plataforma Conjunta de Oposición (POC), que se presentaba como alternativa democrática a Obiang.

La conclusión es que va siendo hora de que la acción española en Guinea se desembarace de cualquier complejo de colonialismo y, en sintonía con Washington y París, actúe con contundencia en la defensa de los derechos humanos del maltratado pueblo guineano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0026, 26 de febrero de 1996.

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