Cartas al director
i

¿Océano Pacífico?

Interminables playas de arena blanca, flora tropical, gentes de amplia sonrisa y expresión amigable..., exotismo..., eran pinceladas que acudían a mi mente al imaginar las islas y atolones del Pacífico sur, pequeños paraísos en sí mismos y todos en uno. Hoy, el paraíso se ve sacudido por el desgarrador estruendo de la ciencia y de la ambición humana, todo ello en forma de pruebas nucleares en los atolones de Fangatauta y Mururoa. Francia, y en su nombre Chirac, cree que el argumento

Pasa a la página siguiente

Viene de la página anterior

de la defensa nacional es suficiente para llegar allí y alterar el orden naturalmente establecido, produciendo el estremecimiento n los rostros de unos pueblos nacidos, sin duda alguna, para la paz.

El mal ya está hecho, ya se detectan las primeras radiaciones asesinas en la superficie, y es ahora cuando el señor Chirac toma la decisión de adherirse al Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares: irónico, pero real. ¿Qué replicaría Mr. Jacques si en sus costas galas retumbase el horror de una bomba atómica? ¿Consideraría, entonces, el argumento de la defensa nacional suficiente? ¿Correría a esconderse en un búnker diseñado al efecto, o quizá aparecería ante la opinión pública francesa como lo ha hecho estos días, pero pidiendo esta vez calma y comprensión al pueblo galo?

Tarde, pero la vecina Francia abandona. ¡Ojalá China tenga la lucidez necesaria para dejar al océano Pacífico seguir siéndolo ... !-

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 19 de febrero de 1996.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50