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Un problema del cerebro

Un medio ambiente adverso, los problemas familiares o la disponibilidad de tóxicos son factores con los que se trata de explicar la entrada en la drogadicción. No son suficientes. Los avances en el estudio de los sistemas de neurotransmisión cerebral están apoyando la hipótesis de los que propugnan "abandonar los criterios de vicio, estilo de vida o conducta antisocial aplicados a la adicción, para pasar a considerarla una auténtica enfermedad del cerebro humano", según explica, uno de los mayores expertos españoles, sobre el tema, Miquel Casas, del programa Sant Pau-Citrán de Toxicomanías, del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau, de Barcelona.Una de las líneas de trabajo es la denominada hipótesis de la automedicación, según la cual gran número de dependientes han iniciado su adicción a través de contactos con drogas que suplen o mejoran déficit de su propio sistema nervioso central. "Los consumos compulsivos de drogas que así se generan", indica Casas, "son vistos, siguiendo esta hipótesis, como procesos erróneos de autotratamiento que aparecen en unos individuos que deberían ser considerados como enfermos".

El narcotráfico

"El envés, o la parte más oscura del problema de la droga", sostiene Santiago de Torres, experto de la Comisión Europea, "son las dificultades que hay para dar respuestas contundentes al fenómeno del narcotráfico. Las consecuencias sociales, políticas y económicas de este comercio, junto a la complejidad del control de los movimientos de capitales provenientes de este tráfico, obligan a que la comunidad internacional se plantee urgentemente soluciones más pragmáticas e imaginativas".

Una vía es impulsar alternativas al desarrollo de los países productores. Otra, propugnada por personalidades de medio mundo y por buen número de jueces y catedráticos de derecho penal españoles, es el control del mercado de la droga de forma similar al de los medicamentos. "Todos los que intervenimos en este problema, ya sea desde la prevención o desde la represión, sabemos que la política actual ha fracasado. No ha servido ni para mejorar la salud de los consumidores ni para controlar el producto. Se constata que, lejos de reprimir, lo que se hace es administrar un mercado negro", afirma el juez Ramón Sáez. Cárceles repletas de drogodependientes que han delinquido, grandes narcos en libertad por falta de pruebas, corrupción y enfermedad son, para Sáez, algunas de las consecuencias negativas de esta política, "detrás de la cual no hay nada más que una determinada visión del vicio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 1996