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Tribuna:

Tres cabezas bien valen un auto judicial

Malos tiempos estos que necesitan de Perogrullo para auxiliar a los jueces. Bienaventurados quienes como la magistrada Ana Mercedes del Molino se arriesgan a poner sobre el papel argumentos sonrojantes para cualquier comunidad democrática.Pero es que aquí habían sido zarandeados por cierta política y cierta prensa hasta lograr aturdir y desorientar a una sociedad perpleja.

Ana Mercedes del Molino ha sido capaz de decir -¡hace falta valor!- que la misión del CESID consiste en espiar y que para ello puede usar la mejor tecnología.

La magistrada ha recordado que incluso el Tribunal Europeo zanjó hace ya veinte años algo tan elemental, en defensa de cualquier "sociedad democrática" y "para salvaguardar la seguridad nacional"

Todo da igual. La carnicería política en tomo a las escuchas del CESID fue tan suculenta que provocó la dimisión del propio director del Centro, teniente general Emilio Alonso Manglano, el 16 de junio pasado y doce días después la del vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, y la del ministro de Defensa, Julián García Vargas. Nadie espere una palabra de rectificación o de disculpa y aún es posible que algún matón al uso zarandee a la juez Del Molino.

Alguien enmarcará el documento en su despacho para blandirlo sin sonrojo en el futuro y, mientras, colocarle una leyenda al pie: un general, un vicepresidente del Gobierno y un ministro bien han valido un auto judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 1996