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Guerra de nervios y víctimas del mal tiempo

Eran las cuatro de la madrugada del miércoles, hora local, cuando el ministro de Defensa griego, Gerasimos Arsenis, y el resto del Gobierno se dieron cuenta de que si se disparaba el primer tiro empezaría la guerra con Turquía en el mar Egeo. Y todo por un islote desconocido hasta hace pocos días.Veinticuatro horas antes sonó la alarma en el Pentágono griego cuando los radares localizaron una fragata turca que se dirigía hacia el islote Imia (el nombre griego) o Kardak (la versión turca), que junto a un helicóptero de Ankara violaron el espacio aéreo y las, aguas jurisdiccionales griegas. Al mediodía partieron submarinos, fragatas y lanzatorpedos de la base de Salamina, contigua al puerto griego de El Pireo.

En la noche del martes, y con las condiciones climatológicas de mal en peor, los turcos cambiaron sus buques por otros de mayor tonelaje y comenzó la carrera en la. que la ONU, la OTAN y la Unión Europea se volcaron para evitar la guerra.

Durante toda la noche del martes, los buques turcos y griegos estuvieron dando vueltas alrededor del islote y sus escollos, a escasísima distancia unos de otros, a la espera de instrucciones. Los esfuerzos diplomáticos del secretario de Estado norteamericano, Warren Christopher, parecían infructuosos. Atenas insistía en que la Armada turca debía alejarse primero y que Grecia lo haría después.

El mediador estadounidense Richard Holbrooke tomó el relevo diplomático, al tiempo que la situación se ponía más seria, con el desembarco en un islote situado enfrente de Imia / Kardak de 10 soldados turcos.

Un helicóptero griego cayó al mar con sus tres tripulantes debido a las condiciones climatológicas, media hora antes del acuerdo (5.30, hora local). Hasta la noche del miércoles se había rescatado sólo el cadáver del piloto. Fueron las únicas víctimas. La retirada fue paulatina y simultánea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de febrero de 1996