Protesta británica
La decisión del colegio de comisarios no cayó ayer bien en el Reino Unido. El ministro británico de Transportes, George Young, calificó de "deprimente" la decisión de autorizar la ampliación de capital en Iberia por considerar qué "amenaza" con debilitar sus esfuerzos "para establecer una competencia limpia en el mercado de aviación de la Unión Europea".George Young, que en varias ocasiones se refirió a la ampliación como una ayuda de Estado, añadió que las compañías aéreas de su país compiten en Europa sin ningún subsidio.
El ministro dudó del argumento de la Comisión Europea, según el cual la decisión ha sido adoptada según criterios comerciales de un inversor privado y no como una ayuda de Estado.
La compañía británica British Airways, por su parte, ha encontrado "sorprendente" la decisión de la Comisión y ha manifestado su intención de estudiar el texto de la ampliación con detenimiento.
Por último, varios diputados conservadores han expresado su intención de preguntar al primer ministro, John Major, sobre este asunto en la Cámara de los Comunes.


























































