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PLANES PARA REACTIVAR LA ECONOMÍA.

Francia penaliza el ahorro en favor del consumo

Alemania y Francia acordaron ayer sendos planes para revitalizar sus economías y conjurar la recesión. El Gobierno alemán ha recurrido a recortes de los impuestos y de algunas prestaciones sociales para compensar el escaso crecimiento previsto para este año. En Francia, las medidas son de menor alcance y persiguen reactivar el consumo a base de penalizar el ahorro privado, al bajar la rentabilidad de las cartillas de ahorro. Los sindicatos españoles, igual que los alemanes, rechazan esas medidas unilaterales porque consideran que ponen en peligro el pacto por el empleo anunciado la pasada semana en el país germano.Los sindicatos advierten que las medidas ponen en peligro el pacto por el empleo

El ministro de Finanzas francés, Jean Arthuis, reconoció ayer que las medidas alemanas eran más profundas y audaces: "Ellos han pensado en el medio plazo, nosotros hemos queremos incentivar el consumo de forma inmediata", dijo. "Francia también necesita reformas estructurales", añadió Arthuis, "pero hace falta tiempo para consensuarlas". Al mismo tiempo, el ministro adelantó que las cifras de empleo a publicar hoy serían "negativas".Lo que el Gobierno francés puso ayer sobre la mesa fue un pequeño paquete de medidas coyunturales, basado en un descenso de la remuneración del ahorro popular y una pequeña desgravación fiscal de la compra a plazos. La Bolsa de París acogió el minipaquete con una subida del 1,1% y los grandes bancos decidieron reducir en medio punto los intereses de sus créditos preferenciales, hasta el 7%.

La medida más llamativa fue el descenso en un punto, del 4,5% al 3,5% anual, de los intereses de la llamada Cartilla A, una libreta de ahorro respaldada por el Estado y enormemente popular. Se trata de una libreta libre de impuestos hasta los 100.000 francos (2,4 millones de pesetas) que acapara el pequeño ahorro familiar: más de 45 millones de franceses disponen de una Cartilla A, y el conjunto de depósitos es de casi 690.000 millones de francos (16,5 billones de, pesetas).

La oposición socialista calificó inmediatamente como "injusto" el descenso de intereses. Efectivamente, los grandes inversores disponen de productos de ahorro mucho más lucrativos. Para paliar los efectos de su decisión, el Gobierno francés creó dos nuevas libretas de ahorro reservadas a las rentas más bajas y a los jóvenes.

Arthuis anunció también una pequeña desgravación fiscal para los créditos al consumo. La idea fue impuesta por el presidente Jacques Chirac, contra la opinión del propio Arthuis, y consiste en que se podrá desgravar un 25% de los intereses anuales por crédito al consumo. Las ventajas son difícilmente perceptibles: por un lado, la mitad de los franceses que compran a plazos están exentos de la declaración de renta; por otro, el 25% anual de los intereses por la adquisición de un bien de consumo representa, salvo en el caso de los automóviles, una suma exigua.

El ministro francés anticipó, además, futuras ayudas fiscales destinadas a las inversiones inmobiliarias destinadas al alquiler y a las amortizaciones en las pequeñas y medianas empresas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de enero de 1996