Los dos nuevos planetas son más aptos para la vida que el descubierto en octubre

Dan vueltas alrededor de estrellas en Virgo y Osa Mayor, a 35 años luz de la Tierra

Dos nuevos y grandes planetas que podrían contener agua y ser compatibles con la vida han sido descubiertos en estrellas situadas a 35 años luz de la Tierra. Este descubrimiento, hecho de forma indirecta ya que los planetas no reflejan la luz y no se pueden fotografiar con los telescopios actuales, ha sido presentado en la reunión de la Asociación Astronómica Americana en Tejas. Hasta ahora sólo se había detectado -en octubre pasado- un planeta alrededor de una estrella más lejana y se encuentra tan cerca de ella que no podría albergar vida.

La búsqueda de planetas hecha posible por los avances tecnológicos responde a la convicción de los astrónomos de que el sistema solar no puede ser el único existente en el Universo. La existencia e incluso el tamaño y la temperatura superficial de los dos nuevos planetas se ha deducido de las ligerísimas oscilaciones en el espacio de las estrellas a las que orbitan, debido a la perturbación gravitacional que causa su masa.Los dos planetas son muy grandes, mayores que Júpiter, y por tanto es muy probable que se trate de bolas gaseosas. También es probable que existan otros más pequeños junto a ellos, todavía no detectables. Del análisis de las perturbaciones que causan los dos planetas se deduce su masa y la forma y duración de su órbita, y de su distancia a la estrella, cuyo brillo se conoce, se deduce su temperatura.

El primer planeta orbita la estrella 70 Virginis, en la constelación de Virgo y tiene, según estas deducciones, 8,1 veces la masa de Júpiter, con una órbita muy elíptica y un año de 116 días terrestres; el otro, 3,5 veces más masivo que Júpiter, gira en una órbita circular alrededor de la estrella 47 Ursae Majoris en la Osa Mayor, con un año de 1.100 días. Se trata de estrellas cercanas, situadas a 35 años luz de la Tierra. La búsqueda de planetas se ha centrado en 120 estrellas parecidas al Sol a una distancia máxima de 100 año s luz de la Tierra.

Ocho años

Los descubridores de estos dos planetas, Geoffrey W. Marey y Paul Buttler, de universidades de California, llevan unos ocho años buscando sistemas planetarios distintos del solar. Cuando en octubre pasado se les adelantaron científicos suizos -Michel Mayor y Didier Queloz-, al anunciar el descubrimiento de un planeta en la constelación de Pegaso, ellos se encargaron de confirmar este descubrimiento con sus propias observaciones. Pero los datos sobre estos dos nuevos planetas no los han tenido seguros hasta hace tres, semanas.

Los astrónomos se han mostrado excitados sobre todo por el planeta en Virgo, porque su temperatura superficial se ha calculado en 85 grados centígrados, compatible con la existencia de agua en forma líquida y de vapor y de moléculas complejas, incluso orgánicas, como son la base de la vida. El otro planeta está más lejos y tendría una temperatura de menos 80 grados centígrados, también compatible con el agua, y es más parecido al modelo del sistema solar.

Según el especialista español en planetas Agustín Sánchez Lavega, el descubrimiento es importante y la técnica utilizada fiable, pero, además de tener que ser confirmado, de los datos obtenidos hasta ahora no se puede inferir la existencia de agua y mucho menos de vida en los nuevos planetas. La inferencia de la temperatura superficial, por ejemplo, utilizando cálculos estándar, es bastante aventurada. "Lo más interesante", señala este científico, "es que vemos que puede haber otros modelos de sistemas planetarios distintos al nuestro. No se puede decir que porque un planeta esté más cerca o más lejos pueda haber vida, ya que Mercurio y Venus -están más cerca del Sol que la Tierra y están muertos, que sepamos".

La carrera para encontrar planetas empezó en 1991 con un caso muy especial, el de los planetas detectados por Alexander Wolszczan de origen, polaco y actualmente en Estados Unidos, alrededor de un pulsar. Ésta es una estrella muy distinta del Sol y muy lejana, cuyas condiciones no permiten pensar en algo parecido a la vida que conocemos.

Ahora se han refinado las técnicas para detectar las ligerísimas oscilaciones de las estrellas. Marcy y Butler señalaron el miércoles que el proyecto se basa casi por completo en el soporte lógico (software) para analizarlas automáticamente. Sólo queda ver de verdad los planetas. Para descubrir más planetas con la misma técnica, los astrónomos confían en los nuevos telescopios Keck, en Hawai, y VLT en Chile y para fotografiarlos finalmente en la cámara infrarroja que se va a instalar en el telescopio Hubble.

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