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TRIBUNA

La cumbre europea de la UEFA

La UEFA inicia a partir de hoy un periodo de consultas, que durará hasta mediados de febrero, con el ánimo de arrancar una posición común del fútbol europeo respecto a la sentencia Bosman. La UEFA ha organizado una auténtica cumbre continental y ha invitado a los clubes más poderosos y a las federaciones nacionales. Estima el organismo que, en esas reuniones, va a estar, representado el todo fútbol, pero como es norma de conducta en este tipo de instituciones se han olvidado de los auténticos. agentes sociAles: los -jugadores y las Ligas Profesionales. La UEFA, como la FIFA, tiene una particular idea de lo que es la sociedad futbolística: Un conjunto de afiliados sometidos a una disciplina ante la que no cabe rebelarse so pena de ser expulsado de la organización.La UEFA ha querido ganar tiempo en las últimas semanas -lo que significa, no mover un dedo- en la creencia de que la fuerza del fútbol tiene tal calado. que las autoridades políticas nacionales" comportándose como auténticos hooligans, reaccionarían contra la sentencia. Es decir, que alguien haría su trabajo. Observó algún tipo de reacciones favorables entre políticos alemanes, italianos y suecos y, por un momento, celebró alguna coincidencia de opiniones respecto a que habría que modificar el Tratado de Maastricht con vistas a considerar al fútbol como una actividad protegida. El mundo del fútbol había despreciado olímpicamente otras implicaciones del caso: por ejemplo, que deportes como el baloncesto o el balonmano mostrasen su disposición a cumplir con la sentencia, e incluso que el fútbol inglés la respetase con carácter inmediato.

La cumbre europea del fútbol nace, sin embargo, tocada del ala. Para que nadie se lleve a engaño, la Unión Europea (UE), a través de algunos altos funcionarios, ha enviado un claro aviso: la sentencia tendrá que cumplirse en todos sus extremos y el que no lo haga se expone a sufrir severas multas. La UE ha decidido considerar al fútbol como un sector económico más.

Así que va a ser curioso observar qué es lo que decide la UEFA estos días aprovechando la cumbre. A buen seguro, venderá una visión apocalíptica del fútbol post Bosman. Lo que no dirá es que, al final de su apocalíipsis, se encuentra el futuro de la propia UEFA. Porque... ¿es realmente útil en una economía de mercado una institución donde no estén representadas la patronal y los sindicatos?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de enero de 1996