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El baloncesto canoniza el legado de Epi

El Palau Blaugrana se volcó en el homenaje al jugador que ha marcado una época

El público pide más de lo mismo. Es el mejor testamento de Epi. El baloncesto le debe una forma de entender este juego. Se fue ayer Epi, a los 36 años, y el público dictó sentencia: el Palau Blaugrana se llenó. Más aún, hubo bastante público que no tuvo la suerte de encontrar entradas tres horas después de haberse sumado a la larga cola que intentaba conseguir las últimas. Ni siquiera en los partidos de competición oficial se había llenado el Blaugrana esta temporada, ni siquiera cuando lo visitaron el Madrid o el Panathinaikos. Un hecho muy significativo. No se necesitan encuestas para medir índices de audiencia. Explicó ayer el público qué quiere. Desea figuras, pero no de piedra y cartón, sino tan humanas y entregadas al baloncesto como Epi. Desea tipos con los que identificarse en la victoria y en la derrota, modelos a seguir para sus hijos o para sus nietos. Es una forma de entender el baloncesto e incluso la vida. Y el público no tiene hoy por hoy mejor ídolo al que agarrarse que Epi, de modo que convirtió el acto de ayer, el de su homenaje, el del último día que vistió la camiseta que ha defendido durante 21 años, en un plebiscito a un estilo, a una personalidad y a una trayectoria con los que identificarse. El historial de Epi está por encima de las victorias, que las dio y en cantidad. Epi ha sido un ejemplo incluso en la derrota.El acto fue muy colorista, entrañable pero nada ñoño, y sobre todo muy sentido. Hubo mucho pañuelo en la mejilla. Sintió el público la despedida como si algo muy suyo pasara de la celebración semanal al terreno del recuerdo y la nostalgia. Los prolegómenos al partido y los 5m 28s en los que actuó Epi constituyeron la base central del homenaje. Además de los 8.000 espectadores que llenaron el Blaugrana, estuvieron casi todas las personalidades: El presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch [impuso a Epi la orden del mérito olímpico]; el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol; el ministro de Educación, Jerónimo Saavedra; el secretario de Estado para el Deporte, Rafael Cortés Elvira; el secretario general de la FIBA, Boris Stankovic; el vicepresidente de la federación internacional Raimundo Saporta y el presidente del Barcelona, Josep Lluís Núñez. "Epi es el símbolo de todos los jugadores", proclamó Núñez durante la inauguración de una Galería de Históricos en el museo del club.

El partido quedó algo deslucido por la superioridad de la selección europea, que ganó por 92-118. Hubo las bajas del serbio Djordjevic y del croata Komazec, sustituidos por Rafa Jofresa y Jordi Villacampa.

Barcelona: Jiménez (2), Galilea (4), Goodfread (9), Middleton (20), Fernández (9), Díez (0), Bosch (13), Ferran (15), Karnisovas (20) y Epi (0).

Selección europea: Villacampa (7), R. Jofresa (10), Antúnez (10), Alibegovic (17), Ostrowski (16), Herreros (13), Jamchi (15), Fetissov (11), Mijailov (10) y Binelli (9).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de diciembre de 1995