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Solozábal, una ausencia y una deuda pendiente

"Epi, sí; Nacho, también. Hagamos justicia". Fue la única referencia a Ignacio Solozábal, el jugador que junto a Epi ha marcado una época, tanto en el Barcelona como en el baloncesto español. La salida de Solozábal del club azulgrana, en junio de 1992 cuando tenía 34 años, no estuvo acorde con las 16 temporadas que pasó en él. El ex base y ex capitán del Barcelona no firmó una renovación sobre la que se había llegado a un principio de acuerdo y finalmente acabó por ser uno de los descartados para formar parte del equipo en la temporada 1992-1993. La directiva del Barcelona intentó arreglar la situación ofreciéndole el cargo de gerente de la sección de baloncesto, pero el jugador prefirió retirarse. Desde entonces Solozábal no ha vuelto a pisar el Palau Blaugrana. El homenaje a Epi era una ocasión para que Salvador Alemany, presidente de la sección de baloncesto, intentase que Solozábal se reconciliase con los rectores azulgrana, tanto en el apartado directivo como en el técnico. Sin embargo, Solozábal se negó a dar a entender con su presencia en el acto de ayer una posible reconciliación con Alemany y con el entrenador, Aíto García Reneses. En principio incluso se había pensado organizar un partido de veteranos con la presencia de varios jugadores que, junto a Epi, formaron un equipo de leyenda. Pero la negativa de Solozábal desvaneció los planes. Al final ayer, además de él también faltaron a la fiesta dos jugadores carismáticos como Sibilio y De la Cruz, aunque por motivos diferentes. Sibilio se encuentra en su ciudad, Santo Domingo, en un viaje de negocios, y De la Cruz también está de viaje.

Buena relación

Solozábal, licenciado en Ciencias Económicas y director de una escuela de baloncesto municipal, ha preferido mantenerse al margen del homenaje a Epi, aunque mantiene una buena relación con su ex compañero. No ha querido el ex base azulgrana realizar declaraciones al respecto, y eso es algo que le honra. Nunca ha querido despotricar y, pese a mantenerse en su firme actitud de no colaborar con los actuales rectores del baloncesto azulgrana, nunca ha reivindicado nada. Tanto Aíto como la directiva así lo han entendido y tampoco, salvo cuando se produjo el momento concreto de la retirada del jugador, han hablado nunca de las diferencias que mantienen. El público, ayer, salvo una pancarta, demostró también su elegancia al no hacer referencia alguna. Todo fue en homenaje a Epi. No se podía emborronar la fiesta. Pero en el fondo todos se fueron a casa sabiendo que existe una asignatura pendiente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de diciembre de 1995