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CARTAS AL DIRECTOR

La discriminación positiva.

Soy mujer y me he considerado siempre progresista y luchadora por la equidad entre él hombre y la mujer. Sin embargo, me sorprende el revuelo que se ha formado entre las feministas españolas en cuanto a la sentencia del Tribunal Supremo de Luxemburgo en contra de la famosa ley de "discriminación, positiva"Si bien es cierto que nuestro esfuerzo debe ir dirigido a que haya una proporcionalidad en el mundo del trabajo, política, etcétera, en mi opinión éste debe hacerse desde el mundo educativo, es decir, desde que el ser humano nace, dando las mismas oportunidades y los mismos estímulos a la niña que al niño.

El conceder "puntos de indemnización por la segregación sufrida" que permitan a una mujer con el mismo currículum vítae que un hombre pasar por delante de él en un proceso de selección actual, es absolutamente injusto y sólo consigue mantener la discordia y el rencor entre los sexos.

Yo no puedo sacudir las migas del mantel sobre la ropa tendida de la vecina de abajo, tan sólo porque mi vecina de arriba las sacude sobre la mía. No podemos hacer pagar a las generaciones futuras de hombres las injusticias que cometieron o que cometen sus antepasados masculinos.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de diciembre de 1995