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Perote dice ahora que informó de palabra a Manglano la inminencia del primer crimen de los GAL

El coronel Juan Alberio Perote, ex jefe de la agrupación operativa del Cesid, declaró ayer ante el juez Baltasar Garzón que informó personalmente a su jefe, el general Emilio Alonso Manglano, de la inminencia del primer asesinato de los GAL, el atentado en el que resultó muerto el miembro de ETA Ramón Oñaederra, Kattu, ocurrido el 19 de diciembre de 1983 en la localidad francesa de Bayona. Tras esta declaración, el coronel fue con ducido de nuevo a la prisión militar de Alcalá de Henares.Perote, que declaró en calidad de testigo, y no como imputado como últimamente viene haciendo en otros sumarios de los GAL, explicó al magistrado que el día anterior al asesinato de Oñaederra informó verbalmente a Manglano no por escrito de que tenía noticias de que el etarra iba a ser asesinado.

El militar detalló durante más de tres horas cómo obtuvo la información de que se iba a atentar contra Oñaederra y la forma en que se la comunicó al director del centro, por lo que medios jurídicos dan por seguro que en próximas fechas Emilio Alonso Manglano será llamado a declarar sobre este asunto.

Mientras tanto, Perote mantiene su condición de testigo, a pesar de haber reconocido que conoció el atentado contra el terrorista con anterioridad a que se cometiera. El coronel fue acompañado a la Audiencia Nacional por el mismo director de la prisión, ya que no había otro militar de igual o superior rango para cumplimentar con él el trámite de acudir a declarar.

El sumario en el que Perote prestó ayer testimonio, el 17 / 95, es uno de los tres que Garzón abrió el 2 de agosto de 1995 como consecuencia de las declaraciones del ex policía Michel Domínguez en el caso por el secuestro de Segundo Marey. En diciembre de 1994, Domínguez declaró que Francisco Álvarez, jefe superior de, Policía de Bilbao, le ordenó asumir en nombre de los GAL la autoría de la muerte de Oñaederra. Aseguró que Miguel Planchuelo, entonces jefe de la Brigada de Información de Bilbao, y el propio Dominguez estaban en el despacho de Alvarez cuando éste recibió una llamada, que él imaginó que fue del entonces gobernador civil de Vizcaya, Julián Sancristóbal, que le fue dictando el comunicado mientras él lo copiaba. Después, Domínguez lo tradujo al francés y lo leyó a los medios informativos desde una cabina de teléfonos mientras Álvarez vigilaba.

Ramón Oñaederra fue ametrallado en el interior del bar Caiette, de Bayona, donde trabajaba como camarero. Varios individuos dispararon contra él, que antes de morir disparó a su vez contra sus asesinos.

El diario El Mundo publicó el pasado 24 de noviembre que Perote había informado a Manglano, a través de notas internas, de la inminencia del atentado contra Oñaederra y también contra otro presunto miembro de ETA, Juan María Otegi, Txato, ocurrido el 2 de agosto de 1985 en Azkárate (Francia). Ayer Perote dijo al juez que no habían sido notas escritas, sino que fue una información verbal. Por el momento no se ha dictado ningún procesamiento por estos asesinatos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de diciembre de 1995