Bien atado

El círculo de Mario Conde y Fernando Garro no tardará en tildar de traidor a Cándido Fernández Tendero por haber admitido unos hechos que el fiscal y el juez, con el apoyo insustituible de la policia judicial, tenían bien atados.

En "algunos interrogatorios", los instructores de un sumario pueden fardar con saber más de lo que saben realmente. No fue así. Y Fernández Tendero se dio cuenta nada más empezar las cuatro largas horas de declaración que no tenía más remedio que aceptar. Estaba todo documentado.

La operación de compra de locales y fincas es intrincada, pero, ahora, merced a la investigación, ya es cada vez menos oscura. Banesto, a iniciativa de Garro, compró a través de seis operaciones fincas, solares y locales en 1990. El dinero que figuró en las escrituras ascendía, a 1.026,3 millones. Luego había cantidades complementarias cobradas por los mismos vendedores y sociedades relacionadas con ellos por valor de 319 millones y otras cantidades extrañas por 100,9 millones. En total, pues, unos 1.400 millones. Por último, se hizo un depósito a favor de un amigo de Fernando Garro llamado Tomás Allende Milans del Bosch por valor de 1.550 millones.

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Inversión en letras y pagarés

De esta última partida de 1.550 millones, se enviaron 638 bajo la forma de depósitos en el Banco de Progreso, a través de 42 talones. Este dinero se invertía en letras y pagarés del Tesoro siempre por órdenes de Fernando Garro, inspirador, del conjunto de la operación. Fernández Tendero, pues, fue, a través del Progreso, uno de los instrumentos de la recolocación del dinero.Aunque se va cerrando el círculo sobre estos 638 millones todavía queda por conocer el destino final de los 900 millones restantes que fueron anotados a nombre de Allende Milans del Bosch, quien también utilizó identidad falsa, Tomás Alegre, en el origen de las operaciones. Los 1.550 millones iniciales, producto del sobreprecio pagados por los locales, ingresaron en los bancos Comercio y Sabadell, para iniciar desde allí la ruta hacia el Progreso, el propio Banesto, el Banco de España y otras entidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 06 de noviembre de 1995.

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