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El duelo Cavaco-Sampaio marca las presidenciales en Portugal

Las elecciones presidenciales. portuguesas del 14 de enero próximo se reducen cada vez más a un duelo entre el candidato socialista Jorge Sampaio y el primer ministro cesante Aníbal Cavaco Silva.La ausencia de otros aspirantes con alguna posibilidad de disputar la sucesión de Mario Soares y el poco tiempo pasado sobre las elecciones legislativas del 1 de octubre corren el riesgo de transformar la elección del jefe del Estado en una mera segunda vuelta entre vencedores y vencidos de los comicios legislativos.

Para el Partido Socialista (PS), que se quedó a cuatro escaños de la mayoría absoluta, la elección de Sampaio significaría el entierro definitivo de Cavaco y del cavaquismo. Para Antonio Guterres, próximo primer ministro, tener las manos libres para poder gobernar sin la molestia de tener, en el palacio de Belem, un presidente con opiniones políticas diferentes, por no decir opuestas, como sucedió con sus antecesores Soares y Cavaco.

Y con la candidatura de Cavaco a la presidencia, el anticavaquismo, que fue el denominador común de las campañas de todos los partidos de oposición, resurge con una virulencia e impide al derechista Partido Popular (PP) y al Partido Comunista (PCP) tomar parte en la contienda para no facilitar una eventual revancha del enemigo principal.

El PP -que obtuvo poco más del 8% en las legislativas del 1de octubre- anunció el lunes que no presentará ningún candidato y dejará libertad de voto a sus electores. No es conocida toda vía la decisión del PCP, pero es probable que apoye a Jorge Sampaio, que conquistó la alcaldía de Lisboa en 1989 con el respaldo de los comunistas.

Sin independientes

Con la renuncia, hace una semana, del ex presidente Antonio Ramalho Eanes está también excluida la aparición de un candidato independiente con experiencia y prestigio personal suficiente para hacer frente con sus propias fuerzas las máquinas de los principales partidos.Y es prácticamente imposible que Cavaco, que abandonó su partido para presentarse a la elección presidencial, consiga en menos de tres meses hacer olvidar su pasado de líder partidista y de jefe de Gobierno e imponer su nueva imagen de estadista independiente, por encima de las luchas partidistas.

Sampaio tiene a su favor la dinámica de victoria que llevó el secretario general del PS, Antonio Guterres, al poder y le basta conquistar un 6% más de los votos (sobre el 44% que obtuvo el PS en las legislativas) para ser elegido en la primera vuelta.

Implícito está el recelo, del electorado portugués, y la posibilidad de que opte, una vez más, por "no poner todos los huevos en el mismo cesto" y prefiera la cohabitación a la concentración en manos del PS del Gobierno, la jefatura del Estado y la casi totalidad de los ayuntamientos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de octubre de 1995