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Los mineros asturianos harán tres días de huelga por los muertos del pozo Candín

La tragedia minera ha vuelto a estremecer a Asturias. El Gobierno del Principado decretó ayer dos días de luto oficial y los 15.000 mineros de la región pararán tres días, a partir del próximo lunes, como expresión de consternación y en recuerdo de los cuatro compañeros muertos en la noche del viernes en el pozo Candin, de la empresa estatal minera Hunosa, en la localidad asturiana de Langreo, a 23 kilómetros de Oviedo.

Hoy se dará sepultura a los mineros muertos y mañana se oficiarán los funerales en medio del drama de un valle sacudido una vez más por el dolor. Los cuatro heridos en el accidente evolucionan favorablemente, aunque su estado sigue siendo reservado. La desgracia aún pudo ser mayor. Tres trabajadores que se encontraban en el lugar del siniestro lograron salir ilesos o con leves magulladuras. Las minas de asturias se han cobrado este año 29 vidas.El accidente se desencadenó a las 20.10 a casi 600 metros de profundidad, entre las plantas sexta y séptima del pozo Candín en el que trabajan 1.200 mineros. Un desprendimiento de 60 toneladas de tierra y de materiales de relleno alcanzaba a ocho de los 11 trabajadores. Dos perecieron en el acto y otros dos tras su traslado al centro sanitario Valle del Nalón, de Langreo.

La avalancha sobrevino al ceder la tela de contención del relleno, que, en ese tipo de talleres, mecanizados y en los que el carbón se explota, con rozadoras, permanece suspendido sobre los trabajadores, en la entibación del taller. Hunosa es la mayor compañía minera del país, con 11 explotaciones y 10.000. trabajadores.

Hoy recibirán sepultura las cuatro víctimas mortales. Son José Manuel Miranda- Palacios, ayudante minero, de 31 años, casado y sin hijos; Luis Manuel de la Cruz González, picador, de 36, casado y con una hija; José Ramón Viego Baragaño, picador, de 41, casado y padre de tina hija, y Eduardo García Zapico, picador, de 39, casado y con tina hija. Sus funerales se oficiarán mañana.

Los heridos evolucionan favorablemente, aunque el pronóstico es reservado. En el Hospital Central de Asturias, en Oviedo, permanecen ingresados el ayudante minero Francisco Javier Loredo Gutiérrez, de 34 años, casado y padre de una hija, y el maquinista de arranque Dionisio Noguerol Suárez, de 35, casado y padre de dos hijos. Los otros heridos permanecen en el hospital Valle del Nalón, de Langreo: el vigilante Lisardo Riera Riera, de 36 años, casado y con una hija, y el picador Juan Enrique Orviz González, de la misma edad, casado y padre de un hijo.

La desgracia del Candin ha vuelto a sacudir a las cuencas hulleras asturianas, sobrecogidas aún por el recuerdo del dramático accidente ocurrido el pasado 31 de agosto en el pozo San Nicolás, también de Hunosa, en la vecina cuenca del caudal, a causa de una explosión de grisú, y que constituyó, con 14 muertos, la mayor catástrofe del sector minero asturiano desde 1946. Después de 44 días los expertos trabajan en la determinación de sus causas, sin que todavía se conozcan sus conclusiones.

Al pie del castillete del Candín y en torno a las instalaciones de la explotación, el dolor y el patetismo entretejieron, ante anoche un silencio desolado y sobrecogido las cinco horas que duraron las tareas de rescate.

A la una menos cuarto de la madrugada de ayer salía al exterior el último cadáver: el de Eduardo García Zapico, de 39 años, casado y padre de una hija. Un grito roto, aterrador, quebró la noche y, enmudeció el valle, sobre el silencio espeso de la tragedia se oyó un grito joven y desesperado: "¿Por qué?". Entre los mineros, mutismo y sólo un voz queda: "¡Puta mina!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de octubre de 1995

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