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La reestructuración de Gemina refleja el temor a una intervención judicial

La magistratura de Milán desmintió ayer oficialmente los rumores de que ha abierto diligencias contra más directivos de Gemina, la sociedad de cartera controlada por Fiat que se encuentra en graves problemas financieros debido a la crisis de su principal activo, el grupo editorial, Rizzoli. El desmentido parece apoyar el sólo discreto temor a una intervención judicial que refleja la reestructuración del Consejo de Administración de Gemina en la madrugada del sábado.

La constitución de un comité directivo integrado por tres personas, Eugenio Coppola di Canzano, representante de Assicurazioni Generali, Manfredo Manfredi, consejero de pastas Barilla, y Francesco Varcasia, un fiscalista milanés que, además, será consejero delegado en sustitución del hasta ahora director general de Gemina, Felice Vitali, implica un cambio importante en la dirección de la sociedad, hasta ahora encomendada a gentes de Fiat y de Mediobanca, accionistas de control.

Pero no se produjo la dimisión en pleno del consejo que se había previsto y ni el presidente Gianpiero Pesenti, ni el vicepresidente Francesco Mattioli, número tres de Fiat, ni el ya citado Vitali han dimitido, a pesar de recibir la notificación judicial de que están siendo investigados. Tanto estas personas como los otros siete dirigentes de Rizzoli citados en los tribunales, comenzarán a declarar esta semana acerca de la sorprendente pérdida de 800.000 millones de liras (unos 60.000 millones de pesetas) en sólo 18 meses por parte del primer grupo editorial italiano.

Valoraciones

La voluntad de Fiat y Mediobanca de sortear esta peripecia con daños limitados no parece ser bien entendida por otros sectores del gran mundo empresarial italiano que conviven en Gemina. A esas divergencias es posible que respondan las dimisiones de los consejeros Sergio Cecucci, representante del grupo Orlando, y de Stefano Meloni, presidente de Eridania Beghin-Say, filial de Montedison.No obstante, Gemina insistió el sábado en su "convencimiento de la validez de la proyectada fusión" con Ferruzzi.

El aplazamiento de la fusión, explica Gemina, se debe a la dificultad de valorar sus acciones con vistas al intercambio por las de Ferruzzi Finanziaria mientras no esté clara la ampliación de capital que necesitará Rizzoli para salir de su crisis. Gemina cree que la fusión puede concluir antes del 31 de agosto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de octubre de 1995