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Dimite el ministro de defensa de Guatemala por la muerte de campesinos

El ministro de la Defensa de Guatemala, general Mario Enríquez, dimitió ayer tras la matanza de 11 campesinos a manos de una patrulla militar el pasado jueves en la provincia de Alta Verapaz, en el norte del país. Paralelamente, el presidente de la República,, Ramiro de León, informó de la destitución del comandante de la zona militar de Cobán (provincia de Alta Verapaz, en cuya jurisdicción se preodujo el crimen).

Los soldados, que han sido puestos a disposición judicial, asesinaron en la localidad de Chisec a 11 campesinos que hace un año fueron repatriados de México, donde estuvieron exiliados 12 años.

El general Enríquez manifestó que había tomado esta medida después de que De León decidiera asumir la responsabilidad institucional por la matanza. El presidente explicó que el ex ministro optó por dejar la cartera por considerar que su salida convenía a la institución militar.

La medida ha sido bien recibida, aunque existe cierto temor, respaldado por una larga trayectoria de impunidad, de que los cambios sean puramente cosméticos y, a la larga, puedan servir de excusa para no profundizar en las investigaciones. Los más optimistas opinan que, en este caso concreto, y con la presencia en el país de la observadora de Naciones Unidas en materia de derechos humanos para Guatemala, Mónica Pinto, pueda superarse una práctica que, a la larga, sólo ha servido para aumentar el desprestigio de las autoridades guatemaltecas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 1995