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La manzana de Cézanne, al alcance de todos

Gran retrospectiva en París de la obra del padre del cubismo

El hombre que decía querer "asombrar París con una manzana" lo hace ahora con un gran despliegue de telas, acuarelas, dibujos, libros, postales y todo tipo de productos derivados, efitre los que no falta el CD-ROM ni un desfile de alta costura. Paul Cézanne ha desencadenado una oleada de cézannofilia impresionante, que casi hace olvidar la retrospectiva que desde el próxirno día 30 podrá visitarse en el Grand Palais de la capital francesa.

Las 109 telas, 42 acuarelas y 26 dibujos constituyen un conjunto que sólo tiene equivalente en el agrupado en .1936 en el mismo París. Entonces, las Grandes baigpeuses aún residían en Francia, pero sólo un año más tardé marcharon hacia Filadelfia. Éste es, pues, su primer viaje a Europa desde 1937. En ese lapso de tiempo la obra de Cézanne se, ha dispersado por todo el mundo, y ahora, desde Tokio. o desde Moscú, desde Canberra o desde Malibú, regresa a París. A finales de enero los cuadros irán a Londres y luego a Filadelfia.La exposición del Grand Palais, que ayer fue presentada a la Prensa, se inscribe dentro de las operaciones francesas de capitalidad cultural europea. Para comprender la repercusión que tendrá la retrospectiva hay que pensar que se han publicado más de 50 libros sobre el pintor, de análisis de su pintura o de carácter biográfico, de correspondencia o de natúraleza comparativa.

Los tres CD-ROM editados simúltáneamente compiten por un mercado difícil en el que, hasta ahora, el récord de ventas lo ostenta Louvre, collections et palais, del que se han cornercializado 50.000 ejemplares. La batalla del CD-ROM es interesante porque, en éstos sus balbuceos, parece reproducir la historia del cine, es decir, de momento, en el terreno del producto sobre arte, los franceses son líderes a partir de su mercado interior y de una cierta capacidad para exportar mientras se espera que EE UU, a partir de la ventaja idiomática, haga su contraataque. La producción del CD-ROM Moi, Paul Cézanne, realizada por la Reunion des Musée's Nationaux (RMN), ha costado casi dos millones de francos (50 millones de pesetas).

Alejado del mundo

"El mundo no me comprende y yo no comprendo el mundo. Ésa es la razón por la que me he retirado", decía Cézanne desde su casa de Vauvenargues mientras pintaba una y otra vez la montaña de Sainte Victoire, destruía a martillazos las telas que no consideraba satisfactorias o inventaba el cubismo en Llestaque o en la cantera de Bibemus. Se había alejado de Zola, el amigo de tantos años, que le había dicho, a modo de explicación de los respectivos fracasos: "¿Sabes que somos revolucionarios sin saberlo?". Cuando al novelista le llega el éxito cree ver en el pintor "la terrible psicología de la impotencia artística", y Cézanne se siente ofendido. A partir de ahí, de esa ruptura y de la muerte del padre, Cézanne se convierte en pintoreremita y sus cuadros se hacen más y más personales. En 1993, algunas de esas manzanas que tenían que "sorprender París" se subastan en Londres por 26 millones de dólares.

Una entrada, un catálogo y un Dior

El día de la apertura oficial al público, el próximo 30 de septiembre, se prevé que sólo quienes ya han reservado puedan entrar. Cada día, entre las diez de la mañana y las dos de la tarde, el acceso quedará reducido a los visitantes precavidos, que hayan reservado por teléfono, Minitel o a través de las oficinas correspondientes. Entre las dos de la tarde y hasta las siete y cuarto de la tarde -nueve y cuarto los miércoles- entrarán los que hagan cola y aún permitan circular por los amplios pero insuficientes espacios del Grand Palais. La entrada cuesta 55 francos por persona -38 en los casos en que se tenga derecho a reducción-, a los que hay que añadir, cinco francos suplementarios en caso de reserva -(teléfono 07 33 1 49 87 50 50).El catálogo de 600 páginas incluye un total de 540 ilustraciones en blanco y negro o color y se vende a 350 francos. Si se desea, se pueden adquirir diversos objetos de cerámica, de papelería o en tres dimensiones inspirados, en Cézanne y sus temas, y que pueden encontrarse en la tienda del Grand Palais, pero también en los demás museos nacionales. Si el capricho va más allá y es usted misma quien desea convertirse en un Cézanne ambulante, puede visitar las tiendas de Christian Dior, ya que la colección otoño-invierno firmada por Gianfranco Ferré se inspira en el "movimiento sobrehumano de sus lógicas inmóviles a velocidades fascinantes". El modista dixit.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de septiembre de 1995

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