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CARTAS AL DIRECTOR

Amor-odio

Los estudios me alejan de esta ciudad con la que tengo una guerra de amor-odio.En cada uno son personales las cosas que le atan aquí: su iluminación, su gente, sus museos, cafés... Supongo que cada uno ya sabrá.

Por favor, señores, disfruten de esos pequeños detalles y sitios, porque quizá será lo más cercano al momento de felicidad que ofrece esta ciudad tan dura.

Necesitamos más mentalidades que dejen vivir en paz en un Madrid que conseguirá ser cosmopolita.

Cuándo vuelva dentro de un año, ojalá encuentre a la ciudad que admiro más abierta a la gente como yo. Sensible a la insensibilidad madrileña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de septiembre de 1995