Cansancio socialista en el incio de la campaña electoral portuguesa

La campaña electoral para las elecciones parlamentarias del próximo 1 de octubre arrancó a media noche de ayer en Portugal. El mensaje que la formación del primer ministro Aníbal Cavaco Silva, el Partido Social Demócrata (PSD), tratará de hacer llegar a los electores para tratar de desbaratar las esperanzas de victoria de los socialistas -ya con síntomas de cansancio-, es que dos años de crisis no pueden llevar a los portugueses a echar por tierra los buenos resultados y los progresos realizados en los últimos 10 años con los Gobiernos del PSD.

El deseo de cambio ha favorecido hasta ahora a los socialistas, principal partido de la oposición, pero los sondeos indican que todas las posibilidades siguen todavía abiertas.

La verdadera campaña empezó hace muchos meses, porque desde el anuncio de la decisión de Cavaco de dejar la presidencia del partido y de no presentarse como candidato a la jefatura del Gobierno, los socialistas apostaron por el adelanto de las elecciones para el principio del verano, pero sus expectativas fueron frustradas por la negativa del presidente Mario Soares a disolver el Parlamento. Su candidato, Antonio Guterres, sufre ahora las consecuencias del desgaste de una demasiado larga carrera hacia la jefatura del Gobierno, dando la sensación de haber agotado ya todos sus argumentos, mientras que los socialdemócratas han reservado su artillería pesada para la recta final.

Empate técnico

La encuesta realizada por el Instituto Euroexpansáo para el semanario Expresso da el 34% de las intenciones de voto al PS contra el 27,4% al PSI), cifra el número de indecisos en un 18,7% y estima que las abstenciones pueden llegar al 25%. Pero otro sondeo publicado por Semanario apunta ya hacia un empate técnico al 31% entre los dos grandes.Ésta era la señal que los estrategas socialdemócratas esperaban para lanzar sobre las mesa sus principales triunfos: la entrada en campaña de Cavaco Silva, que se ha mantenido hasta ahora ostensiblemente alejado de la contienda.

Por otra parte, las inauguraciones de obras públicas, que se suceden a un ritmo cada vez más acelerado, y la divulgación de indicadores económicos que parecen confirmar el fin de la recesión, son factores que pueden llevar a los indecisos a inclinar su voto por la continuidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 16 de septiembre de 1995.

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