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Tribuna:VUELTA 95

Destrozado

He llegado al hotel y me he tumbado en la cama. Después, cuando he bajado a cenar, llega José Miguel y me dice: "he entrado en tu habitación y he visto que estabas dormido". Pero yo le he respondido: "dormido, no; muerto". Estaba destrozado, destrozado, destrozado... Me he quedado en el último kilómetro del último puerto, el de Navalmoral, porque no podía más. La etapa ha sido muy rápida. No sólo hemos, rodado a toda velocidad por un terreno duro, también ha influido el tiempo. De salida, en Salamanca, lluvia; luego, viento de costado; después, en la cima de Serranillos, niebla. Salir de la niebla, en el descenso, y, izas!, un sol que calentaba con justicia.Jalabert nos ha sorprendido a todos. Desde el principio se veía al ONCE con ganas de guerra, pero no nos esperábamos que el que rompiera todo el grupo fuera Pantani, que ha hecho un poco eI chorra. Pero el ONCE estaba ahí. Era un recorrido, muy propicio para hacer lo que han hecho, pero tampoco esperábamos que fuera Jalabert el protagonista. Todos creíamos que sería otro el que saltara, pero luego, por televisión porque en carrera sólo le veía, el culo, he visto que Zülle no andaba muy bien.

Manolo Ginés, que trabajaba para Olano, puso al principio una buena marcha, suficiente, pero, luego tuvieron que parar un poco para esperara otros compañeros. Sin embargo, Etxabe no podía, porque tiene mal la muñeca, y a Della Santa vi como le echaba una bronca Ginés porque se iba atrás. Olano puso un ritmo muy fuerte. Daba un poco de pena, pero no se podía hacer nada más. Nosotros le habríamos echado una mano si hubiéramos podido, pero del Banesto sólo íbamos David y yo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de septiembre de 1995

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