GUERRA EN LOS BALCANES

Los serbios no dejan salir de Bosnia a croatas menores de 45 años

La sorda y sistemática limpieza étnica en Banja Luka está a punto de finalizar. La expulsión final de los 60.000 no serbios que quedan ha comenzado, aunque con una excepción: la autoridades serbobosnias impiden la salida de los hombres menores de 45 años, es decir, aquellos que están en edad de combatir. La excusa es bloquear su ingreso en las filas del Ejército croata, que les amenaza en Eslavonia oriental y en el sur de Bosnia. Lo mismo hicieron en Srebrenica y Zepa. De esos hombres nunca más se supo.En la región de Banja Luka, donde habitaron medio millón de croatas y musulmanes antes de la guerra, apenas quedan ahora unos cuantos civiles dominados por el terror. El Alto Comisionado de las Naciones para los Refugiados (ACNUR) informó ayer del inicio de la operación final. "Es el último toque a tres años de barbarismo que hacen descender el nombre de Banja Luka al fondo de la historia como sinónimo de oscuridad", aseguró el portavoz de ACNUR, Kris Janowski.

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A mediodía, los primeros 100 civiles cargados con los enseres salvados metidos en bolsones de plástico cruzaron el río Sava a bordo de unas desvencijadas lanchas motoras que hicieron dos viajes. A los niños serbios que jugueteaban en el agua, se les ordenó salir del río y despejar la zona. Alojz Jakovcevic, alcalde de Davor, en la orilla serbía del Sava, quien ha organizado el paso con el alcalde croata del Davor del otro lado, reconoció ayer que ha sido informado por las autoridades de Banja Luka de que esté listo para recibir mil refugiados diarios durante un periodo no determinado.

Sin medios para proteger

En la región de Banja Luka quedan unos 45.000 musulmanes -a los que no se sabe si afectan las primeras expulsiones- y 15.000 croatas. "Las autoridades han organizado el transporte o la expulsión, llámelo como quiera; nosotros lo único que podemos decir es que no tenemos medios de proteger a la gente que se quiere quedar", aseguró Mans Nyberg, portavoz de la ONU en Banja Luka.

ACNUR tiene denuncias sobre desmanes de refugiados serbios procedentes de Krajina, que, llegados a Banja Luka, buscan de inmediato casas habitadas por croatas o musulmanes para echarles y ocuparlas. En este atropello étnico, los refugiados serbios han contado con la pasividad cuando no con la complicidad policial, asegura ACNUR.

Por otra parte, el Pentágono confirmó anoche la pérdida el viernes y ayer de dos aviones de reconocimiento norteamericanos dirigidos por control remoto mientras sobrevolaban Bosnia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de agosto de 1995.

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