Diseño de alta tensión

Experimento con 20 torres eléctricas de estilo francés

El diseño embellece lo funcional: lámparas de diseño, sillas de diseño, teléfonos de diseño, automóviles de diseño, sacacorchos de diseño... incluso drogas de diseño. De esta continua evolución no se salvan ni las torres de alta tensión.La compañía Red Eléctrica de España importó de Francia el año pasado 20 torres de diseño. Con ellas ha construido en marzo una línea bífida de ocho kilómetros que está enchufada a la subestación energética de Galapagar (14.000 habitantes). El extremo norte -que cruza la N-VI en el kilómetro 35- conecta con la línea que va de Lastras (provincia de Segovia) a San Sebastián de los Reyes; y el extremo sur, con la de Tordesillas (Valladolid)-Villaviciosa de Odón. De esta forma se cierra el anillo eléctrico que nutre a Madrid. Estas torres son las únicas de diseño en España que transportan un doble circuito con una corriente de 400 kilovoltios.La empresa francesa Petit Jean ha elaborado el nuevo diseño de las torres. Su publicidad las anunciaba con un gancho ecológico: "Ocupan menos espacio porque tienen los brazos más cortos. Así reducen el impacto medioambiental". Sin embargo, el propio, director del departamento de proyectos y construcciones de Red Eléctrica, Manuel Domínguez, no opina de la misma manera: "Las torres tradicionales de cuatro apoyos desaparecen de nuestra vista a una distancia que varia entre los 800 y los 1.000 metros. ¡Se hacen transparentes! En cambio, las torres francesas permanecen en el paisaje". Pero la menor longitud de los brazos puede ser útil dentro de mucha! ciudades: aumentaría la distancia (y con ella la seguridad) que separa a los cables de los edificios.

No obstante, hay otros motivos para preferir las viejas torretas: el precio de las torres francesas de diseño es de 10 millones de pesetas, frente a los cuatro millones que cuestan las tradicionales. Y más: una línea de alta tensión corriente requiere un apoyo cada 500 metros. Una de diseño necesita torres cada 300. Si además de tener que pagar un precio inicial más caro por cada torre, hay que comprar un número mayor de ellas, el gasto final de la inversión se dispara.Estos nuevos armatostes metálicos miden unos 50 metros de altura y descansan sobre una sola columna. Están divididos en tres tramos que se ensamblan en el momento del montaje. Esa instalación acarrea un problema medioambiental complementario. Los camiones que transportan los tramos, así como las grandes grúas necesarias para el ensamblaje, requieren un espacio amplio de maniobrabilidad en los estrechos caminos de montaña. Para conseguirlo, talan por la base los árboles y arbustos las orillas que crecen en del camino. Así, la montaña pierde sus estandartes naturales por otros artificiales.

Una ventaja clara de estas torres sobre las anteriores es que "impiden que las aves se electrocuten en los cables", según Domínguez. La distancia que separa a los hilos conductores está pensada para que un ave posada en un cable no toque otro a la vez cuando despliegue las alas. Y las líneas conductoras llevan espirales en su recorrido. Esto permite a las aves percatarse del peligró a tiempo para esquivar el cable y evitar una colisión en pleno vuelo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de agosto de 1995.