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El PSOE se moviliza para que González vuelva a encabezar su candidatura

Felipe González ha encajado, su inculpación en el caso GAL aferrándose a dos ideas: no volver a ser candidato a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones y convocarlas en la primavera de 1996, como anunció recientemente. El jefe del Ejecutivo no quiere que el calendario sea trastocado por el último y más grave episodio jurídico del caso, la imputación formulada contra él por Baltasar Garzón, que le considera presunto fundador y dirigente de los GAL. La reacción del PSOE ha sido rotunda: sus dirigentes han emprendido una fuerte movilización en apoyo de González y su candidatura.

El Gobierno está a la espera de lo que decida el Supremo en septiembre, al igual que ha, adelantado él presidente de Convergencia i Unió (CiU), Jordi Pujol. Mientras tanto, intenta de capear el temporal con llamamientos a la tranquilidad. El ministro de la Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró ayer que el Ejecutivo está tranquilo porque "la opinión que el juez Garzón ha trasladado al Tribunal Supremo se basa exclusivamente en declaraciones falsas". Y añadió: "Nadie podrá probar nunca una mentira".Numerosos dirigentes socialistas que han conversado en las últimas horas con González le ven más reafirmado en la idea de no volver a presentarse como cabeza de cartel, con el argumento de que podría arrastrar al PSOE a la derrota, ya que se considera el objetivo a batir.

Sin embargo, en las filas socialistas se ha producido una reacción de apoyo a Felipe González. Ya no son sólo Alfonso Guerra: Txiki Benegas o los guerristas proclaman la candidatura de González, como sucedía hace sólo unos días. También se han sumado el secretario de organización, Ciprià Ciscar, y el ex vicepresidente Narcís Serra.

Sólo Izquierda Socialista (IS) considera que es el momento de buscar un sustituto. IS pide que la próxima semana se convoque al comité federal para estudiar la grave situación producida por las imputaciones de Garzón.

Debate de la sustitución

El debate sobre la sucesión -sustitución, precisa siempre Guerra, "ya que en el PSOE no hay sucesiones"- se ve una y otra vez perturbado y, en consecuencia, pospuesto. El caso GAL ha paralizado el asunto, que queda aplazado para septiembre. Todos los dirigentes socialistas consultados coinciden en que es necesario conocer la decisión del Supremo y distanciarse del impacto de la imputación del juez Garzón antes de tomar cualquier decisión política. Otro, tanto sucede con el calendario político. El mazazo político que ha recibido Gorizález no ha alterado su decisión de convocar las elecciones para marzo. Dirigentes próximos al presidente afirman, que cambiar los planes sería tanto como dar la razón a las acusaciones de Ricardo García-Damborenea.

Las presiones se recrudecen en el partido para que González vuelva a ser el primer candidato. Guerra será uno de los abanderados de esta opinión, al igual que Benegas. El criterio es que "su retirada daría la victoria a la conspiración", según, personas del entorno de ambos. Al tiempo, destacan que, si González fuera el candidato, su partido se volcaría más que nunca en arroparle, dado el clima de adhesión que se ha creado en la militancia.

Las declaraciones públicas siguen siendo de cheque en blanco al secretario general. Serra manifestó el pasado jueves a la Cadena SER: "González es el mejor candidato del partido y conviene a la organización que se presente. Yo intentaré que sea el candidato".

Miembros del Gobierno y dirigentes regionales consultados la semana pasada en el último pleno del Congreso, dan por seguro que el resultado sería inequívoco: todos optarían por González. Éste tendría que comunicar solemnemente a su partido que no quiere ser el candidato para que se abra un proceso de elección del sustituto, para lo cual hay un nombre previsible: Javier Solana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de julio de 1995

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