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La inflación anual se estanca en el 5,1%, aunque los precios de los servicios se desaceleran

La inflación permanece, por segundo mes consecutivo, estancada en el 5,1%, tras subir una décima el índice de precios al consumo (IPC) de junio. La bajada de un 20,2% en el precio de la patata y de un 0,6% en las gasolinas han casi compensado los aumentos en frutas frescas (1,60%), aceite (1,3%), menaje de hogar (0,4%) y transporte (0,5%). Los precios de los servicios han superado el efecto de la subida del IVA y se han desacelerado por segundo mes consecutivo, mientras que los productos industriales continúan al alza aunque podrían haber tocado techo. Ello permite anticipar al Ministerio de Economía un cambio de tendencia aunque sin aspirar ya a cumplir el objetivo para todo el año (3,5%).

La inflación anual no se ha movido. Junio suele ser un mes muy tranquilo respecto de los precios y este año no ha sido una excepción. El Ramado efecto estacional, junto con la permanente debilidad del consumo privado y la ausencia de medidas estructurales -salvo las subidas de tipos de interés- han dejado el IPC de los últimos doce meses en el 5,1%, igual que estaba en mayo. Lo positivo es que se frena la tendencia al alza de los últimos meses, porque ya parece absorbido el impacto de la subida del IVA el pasado uno de enero.Ahora, lo que hace falta es que llueva. El IPC sigue con la sequía a cuestas, lo que tampoco ha permitido rebajar la tasa anual de los alimentos que sigue en el 6%, igual que en mayo y por encima de todos los demás componentes del IPC. La alimentación, con un peso de casi el 30% en el índice de precios, ha repetido el resultado de junio del año anterior al descender dos décimas. La bajada del precio de la patata en un 20,2% (junio respecto de mayo), ha permitido compensar ligeramente aumentos del 1,6% en las frutas frescas y del 1,3% en el aceite.

El otro elemento aleatorio del IPC, las gasolinas, ha seguido comportándose bien en junio pasado. Con un descenso de seis décimas respecto de mayo, la tasa anual de carburantes y combustibles se sitúa en el 3,5%, la más baja del IPC. Si a la inflación general se le resta el precio de la energía y de los alimentos frescos (la llamada inflación subyacente), el aumento mensual ha sido de una décima con una subida anual del 5,2%.

Cambio de tendencia

La cuestión ahora es si estamos ante un cambio de tendencia y si cabe esperar, como señalan el Banco de España y el Ministerio de Economía, descensos en la inflación hasta final de año. El comportamiento de los precios de los servicios, con una disminución de dos décimas por segundo mes consecutivo, es un dato positivo al respecto pues indica que ya se ha absorbido el efecto del IVA en el sector más sensible.

Por el contrario, los precios de los bienes industriales (consumo) han seguido acelerándose, al aumentar dos décimas en junio. No obstante, la bajada de los precios de las materias primas en los últimos meses y el estancamiento de los precios industriales (producción) en mayo pasado, permiten anticipar descensos a partir de julio en este apartado del IPC. La incógnita aquí es si el embolsamiento de los beneficios empresariales puede seguir calentando estos precios en origen. La recuperación de la peseta impediría, sin embargo, seguir ganando márgenes en los mercados exteriores.

Aunque se produzca este cambio de tendencia, no será posible cumplir el objetivo oficial del Gobierno para este año, el 3,5%. Con el aumento de una décima en el IPC de junio, la inflación acumulada se sitúa ya en el 2,8%, según publicó ayer el Instituito Nacional de Estadística. El Banco de España y el Ministerio de Economía estiman que, a final de año, el IPC puede quedar por debajo del 5%. Tanto la CEOE como los sindicatos insistieron ayer en que el objetivo oficial es inalcanzable y que son necesarias reformas estructurales. La patronal recalcó la necesidad de una política fiscal restrictiva.

Por otra parte, el secretario de Estado de Economía, Alfredo Pastor, dijo ayer durante la presentación de un libro del Instituto de Estudios Económicos dedicado a la inflación, que el presupuesto del año que viene será "difícil", que implicará esfuerzos "equitativos" para todos y que nadie "debe esperar regalos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de julio de 1995

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