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Sorpresa, indignación y oposición en Andalucía

Sorpresa, indignación y oposición rotunda han sido las reacciones que el llamado Plan Estratégico de Competitividad (PEC) de Astilleros Españoles ha provocado tanto en el Gobierno como en los agentes económicos y sociales andaluces. La única explicación lógica a la desaparición propuesta de los Astilleros de Sevilla y Cádiz y a la reconversión del 50% de la plantilla de Puerto Real se encuentra en la decisión del INI, firme y prolongada en el tiempo, de ajustar la industria naval.El PEC propuesto por la División de Construcción Naval (DCN) del INI, que pasará de la Agencia Industrial del Estado, supone para la comunidad la desaparición de más de 2.000 puestos de trabajo directos y el peligro de extinción' de otros 15.000 empleos de la llamada industria auxiliar. El cierre de la factoría de Sevilla (670 trabajadores), el cierre de la de Cádiz (690) y la reducción hasta 1. 100 empleados de los 1. 900 que trabajan actualmente en Puerto Real, el único astillero público que quedaría vivo en Andalucía.

Las razones argumentadas por la DCN se resumen en seis causas: importantes pérdidas en los últimos años (Astilleros Españoles (AESA) perdió 30.000 millones en los dos últimos ejercicios con una facturación en 1994 de 80.000 millones); exceso estructural de plantilla (40%); altos costes financieros por pérdidas; fuerte incremento de la capacidad, superior a la demanda, y previsión de precios bajos, y eliminación en el marco de la OCDE de las ayudas estatales directas a partir de 1995 con la posibilidad de recibir hasta 1988, 180.000 millones para una restructuración que sitúe a las empresas en beneficios.Ayudas inservibles

Pero, ¿qué ha pasado con los programas de reconversión llevados a cabo en la última década? ¿De qué han servido las ayudas oficiales invertidas en los astilleros públicos -más de 325.000 millones, según los sindicatos durante esos procesos? O, finalmente, ¿poseen tecnología avanzada los astilleros públicos andaluces para poder competir en el mercado europeo y mundial? La respuesta era clara por parte del consejero de Trabajo de la Junta, Ramón Marrero: "Parece que todo el esfuerzo financiero realizado en 'los últimos años en los astilleros se ha basado exclusivamente en pagar a los trabajadores para que abandonen sus puestos de trabajo". Pero el fallo quizá haya estado en que sólo se ha dirigido la reconversión en base a la reducción de plantilla y se ha abandonado la comercialización y la reducción de costes financieros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de julio de 1995