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Tribuna:

Gran labor de equipo

Ha sido la etapa mítica, una de las más importantes del Tour. Personalmente, me he dado cuenta de la gran frialdad de Miguel en carrera y lo calculado que lo lleva todo. Una cosa es que empiece a atacar gente que va mal clasificada en la general, pero es que ha habido continuos ataques de corredores importantes -Virenque, Jalabert, Gotti-, bastante buenos y Miguel ni se ha inmutado.Todo el equipo hemos hecho un gran trabajo. Miguel nos ha llevado muy controlados a todos, sin ninguna tensión ni nerviosismo. En Saint Jean d"Arves, a siete kilómetros de la cima de la Croix de Fer, Miguel me ha mandado poner un ritmo fuerte, pero sin ir a tope. Ahí he empezado a tirar bastante y el pelotón se ha quedado reducido a una docena de corredores. En una de las curvas ya nos hemos dado cuenta de que Rominger iba pasando un mal momento: marchaba a la altura del coche del juez de carrera, lo que es un síntoma de que no iba bien. Hemos bajado por el Glandon muy rápido y poco a poco les íbamos cogiendo tiempo a los fugados. Llevábamos delante a Aparicio que hacía de freno. Simplemente no entrando al relevo rompió la armonía de los escapados, que empezaron a picarse entre ellos. Y ya Regando a Bourg d'Oisans hemos contado con la colaboración del Carrera, porque a ellos también les interesaba tirar abajo la escapada para que Claudio o Pantani ganaran la etapa.

Ha sido un buen día para mí. Después de la mala jornada de La Plagne he vuelto a coger la confianza en hacer un buen trabajo. Por lo menos creo que he cumplido. Pero queda mucho Tour y hay que seguir trabajando. Una vez hecho el trabajo he seguido tranquilo hacia la meta. He subido el Alpe d'Huez a mi marcha y a un ritmo cómodo. Hay que guardar fuerzas para los próximos días. Sólo pienso en hacer una buena labor y que los directores y los compañeros me lo agradezcan. Miguel, como siempre, extraordinario. Es el director de orquesta que nos dice de palabra quién tiene que tirar y a qué ritmo. Una vez me vio la intención de saltar tras Jalabert y Breukink y me dijo que tranquilo, que siguiera allí. Nos va controlando sobre la marcha y si no dice nada es que vamos a un ritmo cómodo para él.

corre el Tour con Banesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de julio de 1995

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