Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
TOUR 95

Mariano, no corras

Rojas, el corredor más joven del Tour, insiste en llegar hasta París

Manolo Sáiz se acerca a Mariano Rojas (22 años, natural de Cieza, Murcia) y no sabe si poner cara de enfado o darle un abrazo. Domingo por la noche, tras la contrarreloj.- Mariano, ¿qué te he dicho?-Que me mantenga en mis pulsaciones y en los últimos 20 kilómetros acelerara si me encontraba bien.

- ¿Entonces?...

- Pues eso he hecho.

- ¿Pero tú has visto la contrarreloj que has hecho?

- He seguido tus instrucciones. Que yo me encuentro muy bien, de verdad, Manolo, mira como tengo las piernas.

- ¿Estás seguro?

- Si, sí, de verdad, es que Jalabert me ha dicho que tengo que acabar.

Mariano Rojas recibió la orden de no emplearse a fondo en la contrarreloj. Tenía que aprovechar el día para no hacer un gran esfuerzo. Debía descansar. Manolo Sáiz, su director, le prohibió entrenarse por la mañana y le dictó un plan de trabajo para la etapa: "Los primeros 34 kilómetros te mantienes en estas pulsaciones. Descansa. Luego, acelera si te notas bien". Y eso hizo el joven Mariano, que a sus 22 años recién cumplidos (el pasado 12 de junio) se ha convertido en la mascota de la ONCE. Lo que- pasó fue que, a medio gas, Mariano acabó el 140 en la contrarreloj, a 4.34 minutos de Induráin, por delante de corredores tan ilustres como Jaskula, Chiappucci, Amstrong, Bernard o Bugno. Mariano no sabía lo que era una gran vuelta, pero las circunstancias le han llevado al Tour. A la décima etapa llegaba entre los 15 primeros de la general cuando los planes de la ONCE eran los de retirarle de la carrera a la primera semana. Ayer perdió 10 minutos tras intervenir en una escapada. ¿Decidirá Sáiz enviarlo a Murcia hoy mismo?

Manolo Sáiz no acaba de sorprenderse con Mariano Rojas. "Tengo muy claro que el día que le note un poco cascado le marido a casa, pero es que este muchacho lo resiste todo. No sólo no se queja, es que le preguntas y te dice que va muy bien. No se, habrá que cortarle la cadena".

Rojas es una de las sorpresas españolas de este Tour. "Pase lo que pase, lo que ha hecho no hay quien se lo quite", dice su compañero Herminio Díaz Zabala.

El chico ha cambiado en una semana. Ha pasado de no hablar nada a comportarse con más naturalidad ante los periodistas."Yo voy a mi ritmo y hasta el momento no he tenido problemas. Sigo los consejos de mis compañeros y trato de estar adelante mientras pueda". Mariano no sabe lo que es subir puertos de gran envergadura, porque su carrera profesional es muy breve. "Lo que sí he notado en este Tour es que se sube muy rápido".

El corredor más joven del Tour es el compañero de habitación de Laurent Jalabert y éste ha decidido ejercer de padrino. "No tiene miedo a nada. Convivo con él y trato de transmitirle la pasión que yo siento por esta carrera. No está asustado por ser un novato en el Tour y a mí me recuerda mis primeros años en el ciclismo".

-Ustedestá empeñado en que acabe. Le da consejos a diario.- Sí, trato de aconsejarle. Le digo, por ejemplo, que estos días de montaña levante el pie del pedal antes de llegar a su límite. Si no lo hace, reventará de verdad. Y que esté atento.

,- ¿Realmente debe terminar el Tour?

- El chico tiene ganas de seguir y puede hacerlo. Estoy convencido de que puede terminar entre los 20 primeros. Sería un error que no acabara.

La continuidad de Rojas se ha convertido en una patata caliente para Manolo Sáiz. Hay varias posibilidades al respecto: dejarle ir a su ritmo o tratar de ofrecerle alguna misión especial. "Le hemos dado libertad", confesó ayer Pablo Antón, manager del ONCE, "pero le dijimos que estuviera atento a las primeras escapadas".

Y eso hizo Mariano Rojas ayer. Meterse en una escapada, no se sabe bien con qué utilidad. Lo cierto es que pagó ayer el esfuerzo y alcanzó la meta con algo más de 10 minutos de retraso. Suposición en la general sigue siendo estimable dada su juventud -es el 21º a 23.52 del líder- y está dentro del pronóstico de su padrino Jalabert. Pero, claro, habrá que ver que le dice hoy Manolo Sáiz, cuando tras un examen de su pulsómetro, obre en consecuencia. Lo que es seguro es que Mariano pondrá cara de buen chico y contestará: "Yo quiero seguir Manolo. De verdad que estoy bien". Y Manolo no sabrá si mandarle para casa

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de julio de 1995