Crítica:Crítica
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Máquina de ritmo

Diego Cortés & Jaleo

Diego Cortés, guitarra y voz. Enric Canada, percusión. Joan Rectoret, bajo eléctrico. Títo Busquets, batería. Sala Clamores. Madrid, 11 a 15 de, julio.

Era tal el volumen de sones y, sobre todo, de ritmo que salía del escenario, que cualquiera que no lo tuviera a la vista no podría creer que sobre el mismo se encontraban sólo cuatro miembros de este grupo, formado normalmente por el doble.En la intimidad de la sala Clamores, tanto énfasis resultaba excesivo, con algo de exhibicionismo, circense, simpático pero innecesario. La habilidad del gitano catalán, quedó, sin embargo, fuera de toda duda Su experiencia con músicos de la talla de Paco de Lucía, Santana y Mike Oldfleld, entre otros, habla de un intérprete fuera de serie que aún no ha sido justamente valorado en el mundo del flamenco.

Diego Cortés, como solista o con el resto del cuarteto, ofreció un repertorio de 10 temas por alegrías, tangos, rumbas, tanguillos y bulerías, pertenecientes a sus tres discos. Su limpio estilo se adobó con recursos jazzísticos, de rumba catalana y de pura batucada. Derrochó su excepcional sentido rítmico, utilizando la guitarra no sólo como instrumento melódico, sino también pertusor. Es una pena que su sentido armónico no estuviese siempre a la altura del anterior: ¡haría estragos!.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de julio de 1995.