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González cree que España estará en la moneda única

La esperanza es lo último que se pierde. España dista mucho de cumplir tres de los cuatro criterios necesarios para acceder a la última fase de la Unión Económica y Monetaria (UEM), pero Felipe González aún confía en que 'Ilegará a tiempo" a la cita prevista para 1999. A finales de año, otra cita, la de la cumbre de Madrid, debe servir para acordar las modalidades prácticas de introducción de la moneda única y darle un nombre. El presidente del Gobierno español duda, sin embargo, que bajo su presidencia se pueda bautizar a la moneda única porque su nombre suscita fuertes discrepancias.

González dio ayer una conferencia de prensa conjunta con el presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués Jacques Santer, al término de una sesión de trabajo entre el Gobierno español y el órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE) para preparar el segundo semestre de 1995, que transcurrirá bajo presidencia española. Santer descartó que la inestabilidad política que padece España pueda repercutir negativamente sobre esta recien estrenada presidencia de la UE. El semestre "responde a nuestros deseos e incluso va más allá", dijo.El jefe del Gobierno aseguró que España quiere estar "en toda plenitud" en la última fase de la unión monetaria a la que, por ahora, sólo parecen poder acceder en la fecha fijada de 1999 Alemania, Francia, los tres países del Benelux y, acaso, Austria. En esa fase debería crearse una moneda única y un banco central europeo.Para cumplir las condiciones de convergencia marcadas por el Tratado de Maastricht, González reiteró que es necesario reducir el déficit presupuestarlo en 1996 al 4,4% del Producto Interior Bruto (PIB), un porcentaje que los nacionalistas catalanes consideran excesivo. El ajuste "riguroso", advirtió además, continuará en 1997.El primer ministro británico, John Major, que no cree que ni la peseta ni la lira italiana puedan cumplir los requisitos para estar en el pelotón de cabeza de los países que accedan a la moneda única, sugirió el pasado fin de semana que Londres, Madrid y Roma formen un especie de frente común de los excluidos. González descartó la idea: "No nos la planteamos".La cumbre europea de Cannes, con la que concluyó la semana pasada la presidencia francesa, acordó que el Consejo Europeo de diciembre en Madrid decida los mecanismos de transición hacia la moneda única así como su nombre. González puso en duda que se logre un acuerdo sobre este segundo punto.Repudio alemánPor ahora, la moneda europea no existe como tal pero si se utiliza para determinadas transacciones financieras una unidad de cuenta llamada ecu (european currency unit). Alemania se niega a aceptar este nombre para la futura divisa porque, asegura, en el subconciente de su opinión pública está asimilado con una moneda débil. Su ministro de Hacienda Theo Waigel, sugiere que, aunque sea única, cada moneda lleve un nombre distinto y se llame eurofranco, euroflorín, euromarco etcétera.La Declaración Transatlántica, con la que González espera poder poner al día las relaciones entre EE UU y la UE, debería contener también, según el presidente español, "un mayor grado de aproximación en cuestiones monetarias para evitar turbulencias", es decir las devaluaciones del dólar que perjudican a las exportaciones europeas.El jefe del Gobierno descartó, sin embargo, poder instaurar una zona de libre comercio entre la Unión y EE UU en contra de lo sugerido por el secretario de Estado norteamericano, Warren Christopher, en el discurso pronunciado en Madrid el 1 de junio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de julio de 1995

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