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La Ertzaintza carga contra los familiares de Lasa y Zabala cuando intentaban hacerse cargo de los féretros

Los cadáveres de los etarras José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala fueron enterrados ayer en el cementerio de Tolosa (Guipúzcoa) tras gravísimos incidentes en el aeropuerto de Hondarribia y en el propio camposanto tolosano, donde la Ertzaintza cargó brutalmente contra los familiares de los jóvenes asesinados hace 12 años por los GAL. La tensión estalló cuando la policía vasca impidió contundentemente que los parientes de Lasa y Zabala sacaran los ataúdes de los coches fúnebres para rezarles un responso. El juez de la Audiencia Nacional Carlos Bueren había ordenado que los cuerpos fueran sepultados ayer, en contra del deseo de las familias, que habían previsto para hoy un funeral de cuerpo presente en Tolosa.

Tres familiares de los jóvenes asesinados resultaron heridos en la carga, en la que la Policía Autónoma Vasca disparó pelotas de goma y utilizó las porras y las culatas de sus escopetas. Tras una tensa espera para que llegasen al cementerio unos documentos que debía firmar la familia, los ertzainas permitieron que los ataúdes fueran bajados de los coches para que comenzara el sepelio.Pasadas las siete y media de la tarde, los restos mortales de Lasa y Zabala fueron enterrados en una fosa común' entre vivas a ETA y mientras el medio centenar de asistentes entonaba el Eusko Gudariak (himno del soldado vasco), vigilados por los ertzainas de paisano que rodeaban la tumba. Dos docenas de personas portando ikurriñas con crespón negro se habían apostado a ambos lados del último cordón que había desplegado la policía autonómica vasca. Los manifestantes, ante la prohibición de la Ertzaintza para acceder a la sacramental, intentaron llegar por las laderas del monte al camposanto.

Los hermanos de Lasa y Zabala declaraban ayer que se sentían humillados, tanto por la negativa de Bueren a que el entierro fuera hoy como por las acciones protagonizadas por los agentes de la Ertzaintza. También manifestaron que ni siquiera habían podido tener la seguridad de que los restos que enterraban eran los de sus hermanos.

Los cadáveres de Lasa y Zabala habían llegado al aeropuerto de Hondarribia en el vuelo regular que aterrizó a las cinco y media de la tarde. Los féretros permanecieron en la pista algo más de una hora, ya que el abogado de la familia, Íñigo Iruin, no estaba de acuerdo con la interpretación de la providencia de Bueren sobre el lugar donde de bían entregarse a la familia los cuerpos de Lasa y Zabala. El propio Bueren, tras una llamada del jefe de la Ertzaintza, ordenó a este cuerpo policial el traslado de los restos hasta el cementerio de Tolosa para su entierro inmediato. Cuatro furgonetas de la Ertzairitza escoltaron los coches fúnebres.

Horas antes de la llegada de los cadáveres también se habían producido graves enfrentamientos entre los agentes que custodiaban el aeropuerto de Hondarribia y las personas que habían acudido a recibir los cadáveres de los activistas asesinados. Cuatro cargos electos de Herri Batasuna resultaron contusionados en los incidentes, que comenzaron cuando algo más de un centenar de personas entre gritos de "ETA, mátalos" y "Gora ETA Militarra", intentaron romper el cordón policial para acceder a las dependencias del aeropuerto. Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía respondieron con material antidisturbios.

El parlamentario navarro Sotero Etxaniz fue trasladado en ambulancia hasta el hospital comarcal del Bidasoa a consecuencia de las heridas producidas por los agentes policiales. Sus companeros de partido Jon Idígoras (portavoz de HB), el diputado Rafa Díez Usabiaga y el parlamentario vasco Karmelo Landa tuvieron que ser atendidos también al ser golpeados durante una carga antidisturbios. que realizó la Ertzantza. Idígoras, que sufría problemas respiratorios, fue dado de alta a las pocas horas, y los otros dos fueron atendidos de heridas en la oreja y en el brazo.

Tras el entierro, los enfrentamientos entre la Ertzaintza y los manifestantes se trasladaron a las calles de Tolosa. En los incidentes callejeros resultaron heri-, das al menos 20 personas.

HerriBatasuna ha convocado para hoy una contramanifestación en homenaje a Lasa y Zabala en el mismo lugar en el que los jueves se concentran los trabajadores de Alditrans para pedir la liberación de José María Aldaya, secuestrado por ETA.

En respuesta a una pregunta del PNV, el ministro de Justicia e Interior, Juan Alberto Belloch, alegó ayer en el Congreso el secreto del sumario para guardar silencio sobre el curso de las investigaciones sobre el caso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de junio de 1995

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