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MOTOR

De la 'taza de café' al medio litro

Los pilotos españoles ya intimidan hasta en la categoría reina

El 7 de mayo de 1995 pasará a la historia del motociclismo español. Ese día, en Jerez, Alberto Puig y Alex Crivillé subieron el podio como vencedor y tercer clasificado del Gran Premio de España. El acontecimiento, en realidad, no supuso una novedad. Ya había ocurrido antes.En otros tiempos incluso se llegó a celebrar un cajón monopolizado por pilotos españoles. Pero fue en otra época, cuando a la afición sólo le importaban las tazas de café, aquellas entrañables máquinas de 50, 80 o 125cc, cuando Ángel Nieto, Ricardo Tormo o Jorge Martínez Aspar hicieron sonar el himno un domingo sí y el otro también.

Lo que sucedió el 7 de mayo en Jerez, sin embargo, registró un dato nuevo en el libro de oro: Puig y Crivillé festejaron su doble éxito en 500cc, en la categoría reina. Y eso no había pasado nunca antes. La hazaña de Puig y Crivillé es, además, el anuncio de lo que puede ser el futuro.

Pese a que los pequeños de 125cc todavía producen alguna alegría esporádica gracias al veterano Aspar -venció el año pasado en Argentina- o al joven Emili Alzamora -así sucedió ayer-, está claro que el mañana se escribe en 500cc. Y no sólo porque dos españoles figuren ya entre los protagonistas habituales de los grandes premios. Ese es también el destino que los rectores del Mundial quieren para su campeonato.

"Los 500cc son lo máximo", explica Kenny Roberts, tres veces campeón del mundo y una de las voces más poderosas del circo. Su idea de futuro, de acuerdo con otros integrantes importantes del campeonato, incluye sólo los 500cc y los 250cc, mientras que los 125cc pasarían a ser una categoría de promoción, con un límite de edad.

En ese futuro, con 500cc como el campeonato en mayúsculas, los españoles tienen un papel destacado que jugar. Crivillé y Puig o Puig y Crivillé -ordenarlos es hoy difícil y conflictivo- han demostrado su valor. Ahora, cuando mira hacia atrás o a su lado, hasta el campeón Mick Doohan ya no se extraña de ver tan cerca a un español.

Los 13 títulos de Ángel Nieto fueron muy importantes. Despertaron el interés de la afición y los medios de comunicación y arrastraron a las siguientes generaciones de pilotos. También los éxitos de Sito Pons y su quinta valieron su peso en oro. Todo ello, junto a la aportación de gente como Santiago Herrero, Benjamín Grau, Salvador Cañellas, Jorge Martínez Aspar, Carlos Cardús, Manuel Herreros, Juan Garriga, Víctor Palomo, y muchos otros, ha conducido al motociclismo español a la puerta de la cumbre.

Respeto de los rivales

"Cuando decidí pasar a 500cc, sé que asumí un riesgo, pero esto es lo más grande para un piloto". Es la sentencia de Puig, una de las dos puntas de la lanza. Él, igual que Crivillé, merece un respeto de sus mejores rivales. El piloto norteamericano Kevin Schwantz, campeón del mundo de 500cc en 1993, ha dicho de ellos que "pueden ganar a cualquiera y en cualquier circuito".

La última victoria de un español en el Mundial ha sido en 500cc. Fue la de Puig en Jerez. Supuso el triunfo número 188 de los representantes españoles -14 pilotos han ganado al menos un gran premío- y se sumó al extenso historial anterior de 23 títulos mundiales (8 de 50cc, 4 de 80ce, 9 de 125cc y 2 de 250cc). El que sume 24 tiene muchas posibilidades de ser el primero en 500cc.

Además, tanto Crivillé como Puig son muy precoces. El piloto de Seva ganó en su octava carrera en la categoría reina y el piloto barcelonés lo hizo en su l8ª. Pocos pilotos han mejorado ese registro. Y mientras Crivillé y Puig sólo piensan ya en el cajón, un antiguo campeón como Schwantz se acerca a la retirada. ¿Saben quién es uno de los pilotos que más suenan para sustituirle? Otro español, Juan Bautista Borja, recién llegado a la élite y que ha sorprendido a todos convirtiéndose en el mejor privado de la categoría. España está de moda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de mayo de 1995