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ETA VUELVE A SECUESTRAR

Los partidos democráticos piden que no se vote a quienes apoyan a ETA

El secuestro de José María Aldaya es un ataque a la sociedad vasca y responde a la particular forma que los terroristas tienen de irrumpir en la campaña electoral. Así fue acogida la acción de ETA por los partidos democráticos. Iñaki Anasagasti (PNV) pidió a los vascos que el 28 de marzo no voten a "opciones que no condenen este secuestro", en clara referencia a HB. El socialista Ramón Jáuregui afirmó que ETA pretende "imponer su presencia en la política del país y tener en vilo a todos" durante el periodo electoral.

Desde Moscú, adonde acudió para la celebración del fin de la II Guerra Mundial, Felipe González dijo que el secuestro es la confirmación de la estrategia de ETA, que hay que combatir y condenar. El presidente del Gobierno afirmó que no creía que el comando Madrid [autor del atentado contra José María Aznar] se haya recompuesto, aunque señaló que cuanto menos se informe sobre el tema mejor.Iñaki Anasagasti calificó el secuestro de "pésima noticia" no sólo para la víctima y su entorno, sino "para todo el pueblo vasco". El portavoz peneuvista dijo que la sociedad vasca reaccionará, pero advirtió que "hay que hacer algo más" y pidió a los ciudadanos que mediten sobre el voto a quienes se sitúan en posiciones cercanas a los violentos.

El portavoz socialista, Joaquín Almunia, expresó "la más firme condena de este hecho y la esperanza de que pueda resolverse felizmente". Su compañero de partido Ramón Jáuregui, destacó el desprecio etarra por la sociedad vasca.

El presidente del PP, José María Aznar, se refirió en Toledo al secuestro de Aldaya y, tras mandarle un mensaje de ánimo, señaló que "antes de que algunos vuelvan a hablar de pactos y negociaciones", hay que recordar que "ni matando ni secuestrando" se avanza en la pacificación.

El número dos de los populares, Francisco Álvarez Cascos, expresó su solidaridad "con el drama de la familia del secuestrado, de la sociedad y de todos los españoles" y aseguró que su partido lamenta el secuestro "como si fuera en sus propias carnes". Álvarez Cascos criticó 1a falta de hombría política del Gobierno" por no asumir sus responsabilidades.

Rosa Aguilar, en nombre de IU-IC, condenó el secuestro y recordó la necesidad de unión entre las fuerzas democráticas frente al terrorismo.

En el lado opuesto, Herri Batasuna manifestó: "El secuestro es una expresión más de la confrontación política que vive nuestro pueblo y hay que situarlo en la decisión dé amplios sectores de la sociedad vasca de lucha por las libertades democrática de Euskal Herria".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 1995

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