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El modelo de Cristo

Claudio Bravo es uno de los pocos artistas que se atreve hoy con los temas religiosos y donde se ve una irreverencia con las convenciones iconográficas del santoral: "Irreverencia, sí; paganismo, no; se trata de ser irreverente con el pasado beato; hay que situar los temas religiosos de manera más descarnada, como somos hoy a finales del siglo XX".A Bravo, La última cena se le ha resistido: "Hay cuadros que te dan, la lata, como esta Ultima cena. Estuve varios meses con ella, cambié de postura a los personajes varias veces, sacando todo lo pintado hasta el fondo de la tela". Como siempre en Bravo, los modelos son aficionados." Frecuentemente posan los jardineros que trabajan para mí. La última cena ha sido muy polémica, pues no ha sentado nada bien en Tánger que los apóstoles sean árabes que beben vino. La tela fue dañada intencionalmente al salir del país y tuve que mandarla a Nueva York para ser restaurada. Tras un trabajo excelente ni se notan las cuchilladas".

El modelo que sirvió para Cristo, después de posar, desapareció, y Bravo supo que estaba en la cárcel por tráfico de hachís, una historia que recuerda algunas leyendas malditas de Caravaggio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de mayo de 1995