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CARTAS AL DIRECTOR

El lenguaje sexista

En El País Semanal del 9 de abril, Rosa Montero, en su artículo 'El lenguaje sexista', discute amablemente algunas opiniones que yo había expresado en otro titulado Cursilerías lingüísticas. Le agradezco la atención sin la menor ironía, y sólo quisiera contribuir a la discusión con algún que otro comentario a los suyos.a) Al menos en lo que a mí respecta, el adjetivo cursi lo he aplicado siempre indistintamente a mujeres y hombres; no creo, por desgracia, que sea un defecto exclusivo de ningún sexo.

b) Si bien estoy de acuerdo en que el mundo ha tendido a ser patriarcal y machista, creo que justamente el lenguaje es una de las pocas cosas que han sido construidas a la vez por las mujeres y los hombres. Todos han hablado siempre, y seguramente han sido las madres quienes más han enseñado a sus hijos (e hijas) a hacerlo y a traducir ese mundo. Curiosamente, se dice Ia lengua materna", no "la lengua paterna".

c) Precisamente porque la lengua cambia y, como decía en mi artículo, es algo vivo y libre y sin dueño, no se le pueden imponer modificaciones artificialmente, que es lo que pretenden hacer algunas feministas acérrimas.

d) Con todo, y justamente por eso, cada cual es libre de emplear o evitar las palabras que desee; sí leo a Rosa Montero y sí he advertido que rehúye el uso de "el hombre" como genérico, y no tengo nada que objetar a su decisión. Lo que no comprendo es por qué sí le parece aceptable en su lugar "el ser humano", dado que el adjetivo humano procede del sustantivo hombre, o, si prefiere, del latín homo, hominis, de modo que en realidad está diciendo lo mismo que si dijera "el hombre". Por lo demás, para mí "el ser humano" o "Ia persona" como genéricos me resultan abstracciones, más o menos como si para evitar decir "el caballo" o "la yegua" habláramos siempre de "el ser caballuno". Por último, y ya metidos en etimologías, las palabras homo y hombre estarían relacionadas con humus, que en latín significa tierra. ¿Se puede pensar en algo más neutro? Los latinos, cuando se referían al varón, no decían, homo, sino vir, de donde justamente procede la palabra varón. Supongo que Rosa Montero estará de acuerdo en que -quizá con alguna excepción que poco tiene que ver con los sexos- de la tierra venimos y a la tierra volvemos todos.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de abril de 1995