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El polémico consejo de Frank Lorenzo

Los sindicatos se oponen a la entrada del ex presidente de Eastern en Iberia

CC OO, UGT y el SEPLA-Iberia, que agrupa a los pilotos, han manifestado su malestar por el nombramiento de Frank Lorenzo -antiguo presidente de Texas Air, Continental y Eastern- como consejero de Iberia. Los sindicatos temen que la designación de Lorenzo esconda la intención de venderle parte de la compañía, lo que ha sido tajantemente negado por la empresa y el propio Lorenzo. Iberia afirma que ha sido la experiencia de Lorenzo lo que ha provocado su nombramiento, mientras los sindicatos recuerdan que bajo su mandato se hundieron dos compañías estadounidenses. El Departamento de Transportes de EE UU negó a Lorenzo el año pasado la apertura de una línea aérea por no haber respetado anteriormente cuestiones relacionadas con la seguridad."No nos gusta nada". Es la opinión unánime que han manifestado los sindicatos al conocer el nombramiento del polémico Lorenzo. El presidente de Teneo, Javier Salas, anunció hace días la entrada en el consejo de Iberia de Lorenzo; de Jordi Mercader, expresidente del INI; Luis Solana, ex presidente de Telefónica, y del dueño de la empresa de transportes por carretera Alsa, José Cosmen Adelaida.

La renovación del consejo persigue una mayor profesionalización de la gestión. Algo que, según los sindicatos, no puede aportar Frank Lorenzo, estadounidense de origen gallego, que carga en sus espaldas la quiebra de Eastern y Continental.

Con ese historial, el Departamento de Transportes de EE UU (DOT) le denegó en abril de 1994 el permiso para fundar una nueva línea aérea, argumentando que "los hechos no demuestran que Lorenzo, principal accionista de ATX (la compañía que solicitaba el permiso), está suficientemente comprometido con la seguridad o con el cumplimiento de los requisitos legales". "Bajo la dirección de Frank Lorenzo", añade el informe, "Eastern y Continental fueron incapaces de prevenir y corregir en numerosas ocasiones problemas operativos y de mantenimiento que implicaban riesgos para la seguridad... y desobedecieron las normas hechas para garantizar los criterios de seguridad".

Volar bajo presión

La DOT añade que bajo el mandato de Lorenzo, la FAA (organismo de la Administración encargado de las líneas aéreas) encontró que los pilotos de Eastern fueron "presionados para manejar aviones que necesitaban mantenimiento" y que los mecánicos recibieron también "presiones para hacer trabajos de mantenimiento de forma inadecuada, con el objetivo de cumplir horarios de despegue". Eastern suspendió pagos y admitió su culpabilidad en "el mantenimiento inadecuado y la falsificación de archivos". Pagó una multa de 3,5 millones de dólares (440 millones de pesetas).

La DOT alega las mismas pegas de seguridad en Continental que también suspendiendo pagos. Lorenzo vendió su participación a SAS que le demandó por ocultar el estado real de las cuentas. Aunque manifestó su inocencia, pagó una indemnización de cinco millones de dólares.

Ofreciendo tarifas baratas y aumentando las horas de vuelo de los aviones, Lorenzo consiguió tener, a finales de la década de los 80, un verdadero imperio que incluía People Express, Frontier, New York Air, Eastern y Continental, agrupado todo en Texas Air Corporation. Pero chocó con los sindicatos desde el primer día y se ganó una reputación de ejecutivo feroz e implacable, dispuesto a recurrir a pilotos que no pertenecían al sindicato para cumplir horarios sin restricciones. Su polémica carrera en el sector terminó con la firma de una cláusula, ahora rescindida, por la que no podía trabajar en el sector aéreo durante siete años.

Sólo la mención del nombre de Lorenzo es suficiente para despertar enérgicas reacciones. Según un artículo de The Wall Street Journal, el sindicato de pilotos norteamericano, al conocer su intento de crear otra línea aérea publicó un comunicado en el que le calificó como "la auténtica personificación del mal". La presión para prohibirle volver al negocio aéreo fue de tal calibre que movilizó en contra a 57 congresistas, influidos por la opinión de un alto ejecutivo de Continental, que señaló que el estilo de dirección de Frank Lorenzo es "falto de honradez, descuidado sobre cuestiones de seguridad, poco armonioso y, en general, inepto". El acusado explicó al Wall Street que la sarta de acusaciones se debía a que él había despedido al ejecutivo por incompetente.

Aunque sin esa rotundidad, las quejas se oyen ahora en España. "Es el paradigma de empresario aventurero, inclinado a la confrontación dura que repugna el diálogo y compromiso en las relaciones laborales", dice Antonio Sánchez Nieto, responsable de política sectorial de transporte aéreo de CC OO. "Toda su gestión en el transporte aéreo ha sido desastrosa" dicen en UGT. Y el Sepla reitera que no les gusta "nada". Todos ellos han afirmado que pedirán explicaciones al presidente de Iberia. En realidad, tendrán ocasión de pedírselas al propio Lorenzo en un próximo consejo, del que los sindicatos ya forman parte.

Iberia justifica el fichaje de Lorenzo en su experiencia. "Viene al consejo" dice el presidente de la compañía, Juan Sáez , a decir lo que no hay que hacer". "Es un hombre absolutamente familiarizado con el proceso de liberalización en el sector y con muy buenas relaciones con las compañías de Estados Unidos, algo que es fundamental", añade. La dirección de Iberia no da mucha importancia al informe de la DOT "porque a veces actúa con criterios no muy objetivos".

En cualquier caso, Sáez reconoce que Lorenzo se quedó "sorprendido" cuando conoció. la. propuesta de Iberia. "Es algo que me complace mucho", ha manifestado desde la sede de su empresa, Savoy Capital Inc, en Houston, "dedicada a inversiones y asesoría dentro y fuera de la aviación" dice Lorenzo.

A sus 54 años dice que las acusaciones contra él "no tienen sentido". "Cualquier persona que examine mi trayectoria profesional", dice, "puede ver que he sido un constructor de líneas aéreas durante toda mi vida. Los empleados son una parte importante, pero en muchas ocasiones hay que adoptar decisiones difíciles para competir. Continental, por ejemplo, no estaría volando hoy si no fuera por mi trabajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de abril de 1995