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La peseta se devalúa un 7% para seguir en el SME

El escudo portugués pierde un 3,5% de su valor y Alemania rechaza revaluar el marco

Bruselas / Madrid
CRISIS MONETARIA INTERNACIONAL. La peseta no pudo aguantar más las tensiones y ayer se vio abocada a una nueva devaluación, esta vez del 7%. El Gobierno español, una vez comprobada la inefectividad de las ayudas del Banco de España a la peseta, solicitó una reunión urgente al Comité Monetario de la UE. La devaluación de la peseta arrastró al escudo, que perdió un 3,5% de su valor. La medida, que el PP atribuyó a la corrupción, va a tener efectos negativos para los productos importados, entre ellos la gasolina, y para la recuperación económica. También tendrá efectos inflacionistas, por lo que puede provocar nuevas subidas de tipos. El dólar también sigue su descenso frente al marco y el yen.

X. VIDAL-FOLCH / V.CARVAJAL. La peseta se devaluó ayer un 7% tras una reunión del Comité Monetario de la Unión Europea que había solicitado con carácter de urgencia el Gobierno español. La medida arrastró al escudo portugués, que se devaluó un 3,5%. La propuesta española consistió, en principio, en devaluar un 5% la peseta frente al resto de la monedas y, al mismo tiempo, una revaluación del marco. en otro 5%. Ante la negativa alemana, España acabó soficitando que se estudiará la devaluación del 7%.

La devaluación supone modificar la paridad central de la peseta en el SME, de manera que pasará del 79,117 pesetas por marco actuales a 85,07. El límite de depreciación se sitúa en 98,79 y el de apreciación en 73,26. As¡mismo., también se modifica la paridad con el resto de las monedas del Sistema.

Los mercados se encargarán hoy de evaluar si la medida adoptada ayer es suficiente para acabar con la especulación sobre las monedas. Las primeras reacciones en los mercados fueron negativas. Sidney situó la peseta en 91,40 pesetas por marco y Tokio abrió a 91,91 pesetas, a menos de siete pesetas del límite.

Cuarta devaluación

La decisión de pedir la reunión urgente se tomó en la tarde del sábado tras intensas consultas en las que intervinieron el gobernador del Banco de España, Luis Ángel Rojo; el subgobernador, Miguel Martín; el ministro de Economía, Pedro Solbes, y el director general del Tesoro, Manuel Conthe, tras las que concluyeron que no tenía demasiado sentido continuar aguantando la peseta más tiempo sin tomar medidas. El permiso oficial para solicitar la reunión urgente lo dio, finalmente, el presidente del Gobierno, Felipe González, que ha vivido cuatro devaluaciones desde septiembre de 1993.

En esta ocasión, la devaluación se ha decidido tras comprobarse durante la pasada semana la imposibilidad manifiesta de contener la caída de la peseta, que desde enero ha pasado de 83 a más de 88 unidades por marco y que el viernes se depreció hasta 88,61 pesetas por marco, alarmantemente cerca del límite de 91,87 fijado en el mecanismo de cambios del SME. Ni siquiera las masivas intervenciones que efectuó en su apoyo el Banco de España durante la semana lograron evitar esa caída. El banco emisor no quería seguir reduciendo sus reservas en divisas para atajar la caída de la peseta.

Los directores generales del Tesoro y los subgobernadores de los bancos centrales de los Quince -incluidos los cinco que no forman parte del Sistema Monetario Europeo: Reino Unido, Italia, Grecia, Suecia y Finlandia- se reunieron secretamente a las 14.00 horas. Afrontaban la crisis monetaria más importante desde la modificación del SME el 2 de agosto de 1993. Por parte española asistieron Miguel Martín y Manuel Conthe. Mientras se celebraba la reunión en Bruselas, Rojo y Solbes, seguían juntos la negociación desde Madrid.

Los emisarios españoles explicaron que la peseta es la moneda más afectada por la crisis monetaria y, por ello, propusieron el reajuste. A su juicio, la propuesta más acorde era una devaluación del 5% de la peseta y una revaluación en la misma proporción del marco alemán.

Sin embargo, no fue aceptado por los responsables del Bundesbank (banco central alemán). Alemania se mostró reticente desde el principio a esta salida por la pérdida de competitividad que supondría para su economía, al abaratar las exportaciones de todos sus socios y encarecer las suyas. Ya los alemanes vienen quejándose con insistencia de la creciente competencia de los productos italianos basada en razones monetarias.

Al no prosperar, España barajó la posibilidad de devaluar su divisa hasta un 10%. Esta medida encontró la resistencia francesa, que ve que las tensiones monetarias se con centrarían sobre su moneda y les obligaría a devaluar también el franco. Francia, en plena campaña electoral, quiere evitar a toda costa una crisis cambiaria que le forzara a tomar una decisión impopular.

Para el Gobierno español, la medida tiene el objetivo primordial de tranquilizar los mercados y frenar definitivamente la crisis de la peseta, toda vez que el coste político ya se daba por descontado y venía, arrastrándolo.

Esta es la cuarta devaluación que sufre la divisa española desde septiembre de 1992 (la primera fue del 5% el mismo día que la lira y la libra abandonaron el SME; la segunda fue el 22 de noviembre de ese mismo año, con un 6% -al igual que el escudo- y la tercera el 13 de mayo de 1993 con una devaluación del 8% y del 6,5% del escudo).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de marzo de 1995