Tribuna:19ª JORNADA DE LIGA
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Hasta que nos hagan gol

Ataque. El Athletic no preparó el partido pensando en el ataque. Su idea principal fue esperar que el rival no consiguiera gol. Tan sólo Ciganda mantuvo una posición adelantada. El Barcelona atacó con más de tres hombres. Con las líneas adelantadas siempre conseguía ganar el centro del campo y desde allí proyectarse en ataque. Durante el primer tiempo abusó de intentar penetrar por el centro, donde más jugadores defensivos había y, por tanto, más complicado resultaba. Gica Hagi, en la segunda parte, consiguió abrir la defensa bilbaína.Defensa. El Barcelona dispuso sólo de tres defensores. Aunque Koeman iniciaba desde atrás, estuvo más tiempo de centro-campista que de libre. En el centro del campo tan sólo Guardiola y Amor mantenían posiciones, los demás tenían libertad de movimientos. Muchos jugadores amontonó el técnico del Athletic, Javier Irureta, en defensa. Preparó dos líneas defensivas en el borde de su área. Allí esperaron a los catalanes y no se permitieron ninguna alegría. Regalaron mucho espacio los bilbaínos al Barcelona.

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El Barca se aferra al presente

¿Por qué? El Athletic de Bilbao estuvo escondido en su campo durante todo el partido. Sus componentes apenas tenían intención de salir de su área. Las jugadas eran destellos de individualidad, sin ninguna convicción de éxito. Al recibir el gol, todo cambió. El equipo bilbaíno adelantó las líneas. Sus jugadores arriesgaron mucho más en las combinaciones. Se pasó a jugar en el campo del equipo azulgrana. Y lo más importante, el Athletic dominó el juego de ataque. En el fútbol hay que demostrar siempre lo que puede hacer un equipo. No depender sólo de lo que el contrario sea capaz de conseguir. Durante 82 minutos sólo el Barcelona pudo lograr el gol. El Athletic de Bilbao sólo dispuso de ocho minutos para ofrecer tal sensación.

Algo más. Jugador carismático. Punto de mira de muchos espectadores. Julen Guerrero pasó por el Camp Nou inadvertido. Situado en el terreno de juego en zona de no participación. Sin entrar en la dinámica del partido. Totalmente ajeno a lo que estaba sucediendo. Disfrutó del partido desde una situación privilegiada. El jugador vasco es joven. Sus posibilidades físicas y técnicas son grandísimas. Sin embargo, en el aspecto físico, su aportación al conjunto es escasa. Se limita a correr cuando el balón está cerca. También cuando su equipo llega a las cercanías del área rival. Buscando mucho el hacer gol, circunstancia que da mucha notoriedad de cara al aficionado, pero que no refleja de forma fehaciente su esfuerzo durante el partido. Hay que exigir más a un jugador que actúa en uría posición muy cómoda y que no quiere asumir ninguna responsabilidad.

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