Pellas por bendiciones
Los vecinos de la comarca de Torrelaguna (2.560 habitantes) también rememoraron ayer la imagen de san Antón, aquel santo anacoreta que se distinguió en vida por su amor y dedicación a los animales. Los jinetes no acudieron como en años anteriores a causa de la lluvia, pero sí los niños. Con sus animales do mésticos se acercaron a la iglesia de Santa María para que el párroco Juan José González les rociara agua bendita en nombre del santo."No quiero que a mi perro -le pille un coche", así justificaba Daniel González, de 12 años de edad, su puesto en la fila a las 17.30, cuando sus padres pensaban que habría acudido a su clase de inglés. Su hermano Jorge había sido testigo de cómo a Coqui, su anterior mastín, le había atropellado un coche. Por eso Dani, como otros compañeros de su clase, decidió acudir a san Antón a sabiendas de que la pella le podría costar un castigo, pero seguro de que merecería la pena.
Las hermanas Celestén, Julia y Ángela, de 7 y 10 años, respectivamente, también faltaron a clase de sevillanas; llevaron a la perra Linda y al gato Petri. Con ellas aguardaban turno más de cien animales entre perros, gatos, canarios, tortugas y palomas.
En Aldea del Fresno (1.238 habitantes) la bendición de animales incluyó dos dromedarias.


























































