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John Major pide que España reduzca los controles en Gibraltar

El primer Ministro del Reino Unido, John Major, reiteró ayer en la Cámara de los Comunes el compromiso de su Gobierno de mantener la soberanía británica sobre Gibraltar mientras lo quieran los gibraltareños. En respuesta a un parlamentario conservador que mostró su indignación por la política de "chantaje" del Gobierno de Madrid, que ha reforzado los controles fronterizos con Gibraltar, Major indicó que España debe suspender los dobles controles policiales en la frontera con la colonia británica.

En vísperas de un nuevo debate crispado en tomo a la ampliación de los derechos de pesca de España en aguas británicas, la polémica cuestión de Gibraltar fue desempolvada. El debate se, inició en el turno de preguntas dirigidas los martes y jueves al primer ministro. Teddy Taylor, uno de los más recalcitrantes euroescépticos conservadores -apartado del grupo parlamentario tory por su rebeldía-, suscitó agriamente la cuestión y exigió medidas contundentes del Ejecutivo.Taylor insistió además en que España no debe obtener más concesiones de la Unión Europea mientras no dé por terminados los controles en Gibraltar. El primer ministro se limitó a aplacar los ánimos de su diputado rebelde insistiendo en que ya se había cursado la oportuna protesta a las autoridades españolas, así como al embajador español en Londres, Alberto Aza.

El Reino Unido ha presentado esta protesta diplomática después de que los nuevos controles en la frontera entre Gibraltar y España causaran largos atascos de vehículos. Las autoridades españolas, por su parte, aseguran que el tráfico de drogas y contrabando en general alcanzan niveles tan preocupantes en la colonia británica en suelo español que afectan gravemente a la seguridad de la Península.

El próximo lunes, el ministro español de Asuntos Exteriores, Javier Solana, tiene previsto entrevistarse en Londres con su homólogo británico, Douglas Hurd, en torno al siempre espinoso e imposible tema de Gibraltar. Para el Gobierno de Major, en realidad, la cuestión del Peñón se ha convertido en un escollo difícil de salvar en las relaciones bilaterales con España.

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