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CARTAS AL DIRECTOR

Madrid DC

El título de la carta no es ni mucho menos lo que parece, sino más bien el eco de lo inalcanzable. D de desastre y C de ciudad. Sí, conciudadanos, estamos conviviendo en una ciudad donde las incompetencias gubernamentales, unidas a los vacíos de poder, junto a la insolidaridad ciudadana, hacen inviable el proyecto de un Madrid verde.Madrid, mi ciudad, tu ciudad, su ciudad, nuestra y vuestra, es hoy por hoy un auténtico desastre. Los servicios públicos están colapsados; las calles, llenas de basura que, día tras día no es recogida (¡no!, no hablo de las basuras en general), basura acumulada en los contenedores de escombros que ¿ciudadanos? incívicos depositan.

El día 21 de noviembre, por motivos ajenos al propósito de esta carta, pudimos observar cómo el nivel de contaminación de la ciudad bajó a los límites de una mañana de domingo. Tema de reflexión.

No es cierto que se regularice una alternativa cívica del uso del transporte público, porque ¿qué necesidad tenemos de someternos día tras día a interminables atascos de vehículos insolidarios -un coche permite hasta cinco ocupantes, pero a diario vemos que el 99% de ellos está ocupado sólo por su conductor- que colapsan las calles de la ciudad?

Vecinos, seamos más sensatos y hagamos de Madrid una ciudad digna para todos, limpia y agradable.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 1994