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MUERE UN SÍMBOLO DEL CINE MILITANTE ITALIANO

El actor Gian Maria Volonté fallece mientras rodaba un filme en Grecia

Enfermo de cáncer de pulmón, fue hallado muerto en la bañera

El actor Gian Maria Volonté, de 61 años, protagonista de centenares de películas italianas y extranjeras, caracterizadas muchas veces por su compromiso político, social y civil, fue encontrado muerto ayer por la mañana en la habitación del hotel que ocupaba en Florina, localidad del noreste de Grecia. El cuerpo de Volonté fue hallado en el baño de su habitación por una camarera que entraba a arreglar la habitación.

La autopsia se realizará hoy en el hospital de Florina, adonde fue conducido el cuerpo. El actor arrastraba desde hace 14 años un cáncer de pulmón.Gian Maria Volonté se encontraba en Grecia -donde se había casado en estos días, en segundas nupcias, con la actriz Angelica Ippolito-, rodando La mirada de Ulises, un filme de Theodoros Angelopoulos, en el que interpretaba el papel de director de la cineteca de Sarajevo. La película, iniciada hace varios meses, se había rodado en numerosas localidades de los Balcanes -no sólo en la Grecia septentrional, sino también en la ex Yugoslavia- y tenía que terminarse antes de fin de año. Curiosamente, al final del filme, Volonté debía morir. El ayudante de dirección, Takis Katselis, conté que habían cenado juntos la noche anterior y que nada hacía sospechar que el actor se encontrara mal.

Milanés, de 61 años, Volonté debutó en el cine en 1960 y, dos años después, tuvo su primer papel como protagonista en Un uomo da bruciare (Un hombre para quemar), de los hermanos Taviani. Siguió El terrorista, un año más tarde. Viene luego intercalada una larga serie de spaghetti westerns, historias de despiadados bandidos, filmadas por Sergio Leone: desde Por un puñado de dólares a Por algunos dólares más. Tras L'Armata Brancaleone, de Monicelli, pasó a un cine más ligado a la realidad. Primero con Carlo Lizzani (Banditi a'Milano) y posteriormente con Elio Petri (desde Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha a Todo modo) a Francesco Rosi (El caso Mattei).

Desde sus inicios en el teatro y la televisión, Gian Maria Volonté fue un hombre comprometido, que, después de su última experiencia teatral con El vicario, de Hochhuth, en 1965, y un breve regreso en los años ochenta -Girotondo, de Schnitzler- junto a su ex mujer Carla Gravina, pasará sus inquietudes a la pantalla grande.

El actor fallecido ayer realizó muchas películas en el extranjero, como El atentado, de Boisset, y Actas de Marusia, de Miguel Littin. Con El caso Mario Ricci, de Goretta, Gian Maria Volonté ganó en Cannes en 1983, la Palma al Mejor Actor. En 1991, Venecia le concedió el León de Oro a la carrera. Últimamente había terminado de rodar Un héroe burgués, que aún no se ha estrenado.

El director Paolo Taviani recordó ayer a Volonté diciendo que su muerte "hace pensar en la salida de escena de uno de sus muchos personajes trágicos y misteriosos, porque esta muerte es trágica y misteriosa para todos los cineastas". Es imposible", añadió Taviani, "penar en el cine italiano sin la presencia de Gian Maria, uno de los mayores actores del cine europeo de los últimos 30 años".

José Luis García Sánchez, que lo dirigió en Tirano Banderas, aseguró ayer al conocer la noticia que "Volonté era un hombre comprometido con la realidad y con la política a través de su trabajo. Para él solo tenía interés lo que coincidiera con sus demandas de calidad y compromiso ideológico. Era una especie de comunista demócrata dificil de definir".

García Sánchez llegó a tener una gran amistad con el actor italiano. "Era un gran solitario porque llevaba sus ideas sin ningún sectarismo. No pertenecía a ningún partido, aunque siempre fue un hombre de izquierdas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de diciembre de 1994