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Entrevista:

"El fútbol se mira con los ojos de Cruyff"

Barcelona
Nacido en una favela de Río, Romario da Souza, delantero del Barça, no tiene a sus 28 años otra razón social que el Camp Nou, Vive a caballo entre la playa, una suite de hotel y el área. La suya es una vida de tigre: dormita, caza y se vuelve a la cama.

Más de un centenar de periodistas se repartían entre el verbo nostálgico de Mario Lobo Zagalo y la palabra futurista de Carlos Alberto Parreira. Los técnicos de la selección de Brasil impartían doctrina en la vigilia de la final de la Copa del Mundo 1994 sobre la necesidad de europeizar la samba para ganar el título. Y entonces apareció Romario. Tomó una silla y le siseé al camarero qué le apetecía. El desayuno del ariete fue retransmitido en directo a su país tanto por aquellos que recordaban con Zagalo los 24 años de frustración por no ganar el Mundial de fútbol, como por los que adivinaban con Parreira una mañana con Brasil otra vez campeón. "¿Sabe por qué ganaremos la Copa?", exclamó un hincha, arrodillado detrás de la mampara que separaba, el vestíbulo del restaurante. "Porque cuando Dios decide jugar a fútbol se reencarna en Romario".Pregunta. ¿Es usted Dios en Brasil?

Respuesta. Lo que sucedió en el pasado Mundial fue un cúmulo de circunstancias. El pueblo brasileño estaba triste y huérfano de rey. Habíamos perdido a Ayrton Senna. Necesitábamos algo. Y el fútbol es, en mi país, un motor que puede reactivar al pueblo social, económica y políticamente. Y el fútbol se resume en goles. Los goles son los que hacen reír y llorar a la gente, a los aficionados. Y yo fui el goleador, soy el goleador...

P. ¿Fue ese endiosamiento por el pueblo brasileño lo que le retuvo en Brasil mientras sus compañeros del Barcelona iniciaban la pretemporada?

R. Estaba en deuda con esa gente y, sobre todo, con Río de Janeiro. Río me ayudó a recuperar a mi padre [secuestrado antes del Mundial] y yo, entonces, prometí muchas cosas. Prometí que crearía una fundación para esos niños que, como yo, nacieron en una favela, pasando frío y hambre; prometí que intentaríamos ganar el Mundial; prometí que el día que dejara el Barça volvería a Brasil. Tenía que estar allí para defender esas promesas. Me dieron mucho cariño, y quise saldar esa deuda emocional para con el pueblo de Río.

P. Debe tener usted su razón cuando obtuvo 5.000 votos en las pasadas elecciones generales, pero ese discurso evangelista no cuajó en Barcelona. La conclusión fue que usted, simplemente, alargó las vacaciones por su cuenta y riesgo. El vestuario dijo que les había faltado al respeto y la. hinchada le etiquetó con un adjetivo muy despectivo en Cataluña: gandul.

R. La gente de Barcelona se ha dado cuenta de que yo tenía razón. Yo, no podía volver sin tener la conciencia tranquila. No falté al respeto a nadie. Volví, me pusieron una multa de 10 millones, que acaban de descontar de mi ficha y me hicieron levantar durante una semana a las seis de la madrugada para ir a entrenarme. ¿Le parece poco? Regresé, además, al equipo sin estar todavía en plenitud porque era necesario.

P. ¿No es cierto que usted estuvo 23 días de más en Brasil esperando que cuajara una oferta, financiada por un grupo de empresas, para así quedarse en un club de su país y rescindir el contrato con el Barcelona? No hubo oferta y regresó...

R. Siempre he dicho que si me iba del Barca sería sólo para jugar en mi país, pero en Brasil no hay nadie capaz de ficharme por una cuestión económica. Yo siempre dije que volvería, porque tengo un contrato en vigor y, aunque no lo pueda parecer, soy un profesional.

P. En el PSV Eindhoven, su anterior club, siempre presumieron de haber vendido al mismo tiempo a la peor persona y al mejor futbolista

R. Mi hogar es el campo y mi mejor amigo no tiene rostro: es el gol. Quiero decir que respondo en el terreno de juego, porque a nadie le debe interesar lo que hago fuera de él. Me compraron y pagaron para marcar goles y respondo por ello, pero por nada más. Sé que pueden decir también que, en la cancha, toco pocos balones durante un partido, pero soy consciente de que cuando tengo el, cuero mi deber es marcar la direrencia. Y para ello cuento con gran des compañeros. Por muy bueno que sea un futbolista, él solo no puede ganar un partido, Y en el Barcelona se me ha tratado mejor que en el PSV. Hristo Stoichkov, por ejemplo, me ayudó bastante cuando llegué.

P. Usted, sin embrgo, tiene la imagen de ser un futbolista insolidario, uno de aquellos jugadores que dice hola y adiós.

R. Tengo poco contacto con los futbolistas fuera del campo, porque somos gente de mentalidades distintas. Un jugador tiene normalmente pocos amigos, porque en el fútbol no existe la amistad, una amistad verdadera. Prima el interés personal. Unos te pueden caer más simpáticos que otros, pero todos coinciden en su juicio. Yo sé que si no marco

"El fútbol se mira con los ojos de Cruyff"

goles mis compañeros no estarán comnigo.P. Usted tiene una visión muy egoista del fútbol

R. El fútbol se ve de muchas maneras. Hay futbolistas que juegan para demostrar algo. Yo sólo juego para mí. Mi meta es estar contento conmigo mismo. Necesito el fútbol para mí. Yo no miro el resultado cuando me voy a casa. Quiero decir que no le doy vueltas. Mi reto en el fútbol es hacerme feliz a mi mismo: llegar a casa con la cabeza despejada, la mente tranquila, consciente de lo que he hecho. El nombre del rival no me interesa para nada.

P. No todos los partidos tendrán la misma trascendencia.

R. Para mí, sí. Jugué la final del Mundial pensando en que la mejor terapia era jugarlo como si fuera de un encuentro de clasificación. No creo que haya un partido más importante para un futbolista. Lo que sí me exijo es asumir la responsabilidad en los momentos puntuales, como cuando lancé un penalti en la final de la Copa del Mundo no siendo un especialista. En cualquier caso, el mejor partido que he hecho fue con Brasil contra Uruguay en la fase de clasificación para el Mundial.

P. ¿Cómo definiría su momento actual de forma?

R. Mejoro con el discurrir de los partidos. Necesito jugar para ponerme bien. No me vendrá mal, en cualquier caso, tomar ahora unos días el sol. Recapacitaré y cuando vuelva es posible incluso que tenga la cabeza lo suficientemente despejada corno para anunciar cuántos goles voy a meter este año.

P. ¿Y al equipo cómo lo ve?

R. En los primeros partidos echamos en falta a Laudrup, echaechaporque llevaba mucho tiempo aquí, no porque Hagi no sea bueno. Es más: Hagi es uno de los 10 mejores futbolistas del mundo. Pero ahora creo que el equipo vuelve a estar bien. La afición, al menos, está contenta, y lo que mueve a un equipo es el público.

P. ¿Cómo definiría el fútbol del Barça?

R. No hay otro equipo mejor técnicamente en el mundo. El jugador que es técnico, que tiene talento, disfruta en el Barça. Me encanta. En este sentido estoy más a gusto en el Barcelona que en la selección de Brasil. En ningún otro país, ni en Brasil, encontrarás un equipo para jugar a fútbol como el Barcelona. Yo no soportaría, por ejemplo, tener que correr ocho kilómetros diarios en los entrenamientos. Eso es para un atleta y no para un futbolista. En el Barça puedes jugar mal, salirte un partido malo, pero nadie pondrá en duda que es un buen equipo, que tiene buenos jugadores, que tiene talento. Y eso no tiene precio.

P. ¿Es inimitable el rondo del Barcelona? Parece que el Real Madrid...

R. El Madrid siempre será el rival a batir. Respeto a los demás, al Zaragoza, al Deportivo..., pero para un extranjero el fútbol español todavía se resume en el duelo Barça-Madrid. Es un equipo, en conjunto, mejor que nosotros, más fuerte, pero cuando el balón empieza a rodar, cuando empezamos a jugar, nosotros somos muy superiores. El Madrid no podría jugar nunca de una forma tan técnica como lo hace el Barcelona. Le contaré una cosa: el día que llegué al Barça, en el rondo de entrenamiento me hicieron cuatro caños. El Madrid no tiene esta mecánica. No comprendo, por ejemplo, lo que ahora están haciendo con Butragueño. No juega cuando es uno de los mejores jugadores que tienen en el plantel.

P. El creador de este Barra es Johan Cruyff ¿Qué concepto tiene de él?

R. Para mi, el fútbol se mira con los ojos de Cruyff. Esa es su grandeza. Para gozar del fútbol, hay que mirarlo con sus ojos. Ve el fútbol, lo adivina y pide que lo interpretes.

P. El año pasado discutieron usted y el entrenador por su rendimiento. Este año, en cambio, hay "la sensación que Cruyff le tiene si no miedo, respeto, y, consecuentemente, fue quien mejor le entendió a su regreso de vacaciones.

R. Yo había actuado igual que él [Cruyff]. Por eso digo que el fútbol se mira, dentro y fuera del campo, con los ojos de Cruyff. Hay unas reglas tanto dentro como fuera de la cancha, y si se sancionan las de dentro también hay que pagar por las de fuera. Yo cometí un acto de indisciplina, me puso una multa y en paz. No hizo falta ningún papeleo ni debate. Haces un fallo, pagas y listo. Cruyff ha visto y vivido mucho fútbol y sabe de qué va la historia. Diferencia entre el futbolista y la persona. Él ya sabía mi historial cuando me fichó, y por eso me dijo: fuera del campo haz lo que quieras, pero dentro calla y rinde.

P. Hay directivos y aficionados que prensan que si usted no saliera tanto por las noches rendiría más...

R. No me importa lo que digan los directivos, y le advierto que me enteré por la prensa de que, al parecer, querían ponerme un detective. Si llegan a contratarlo y lo descubro, se hubieran enterado el detective y la directiva.

P. ¿Es cierto que su cuerpo le pide marcha por la noche y calma de día?

R. Me gusta bailar, salir a tomar una copa, ir a cenar... Pero nunca salgo las dos noches precedentes a un partido y mi siesta diaria dura cuatro horas.

P. ¿No le han llamado nunca de noche a casa para comprobar si estaba?

R. El club sabe que hay cosas que no debe hacer. O no puede... Mire yo he venido aquí para ganarlo todo. Este año quiero la Liga, la Copa del Rey y sobre todo la Copa de Europa, un trofeo que me falta para coronar mi etapa azulgrana, y si hubiera algo que perturbara ese objetivo no lo haría.

P. Y cómo ve esa Copa de Europa?

R. Creo que tenemos posibilidades. Lo que pasa es que somos un equipo capaz de marcar cuatro goles y encajar tres en el mismo partido. Hay que defender, pero el fútbol, en el fondo, sólo atiende al gol. Todos los equipos necesitan a dos jugadores fijos: un portero y uno que marque goles.

P. ¿Usted ha tenido algún ídolo?

R. Pelé ... Roberto Dinamita..., pero he visto pocas cosas de ellos.

P. Está el vídeo para recordar y para aventurar...

R. Yo no miro vídeos. Para qué. Nunca hay un partido igual. Puedes jugar 10 veces contra un rival y saldrán 10 partidos diferentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de noviembre de 1994

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