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Aznar acusa a González de poner en riesgo las instituciones democráticas al escudarse en ellas

José María Aznar no parece dispuesto a dar tregua al Gobierno ni a su presidente, Felipe González. Al término de una reunión de su grupo parlamentario en el Congreso, el líder del Partido Popular acusó ayer a González de poner en riesgo las instituciones democráticas al escudarse en ellas cada vez que quiere eludir una crítica. "El pequeño detalle que faltaba es que a la operación de resistencia y de inmovilismo del Gobierno", señaló, "se sume ahora la manía persecutoria". Aznar emplazó a González a que diga qué grupos promueven campañas y a qué instituciones afectan. El presidente del PP será recibido hoy por el Rey, en uno de los contactos que habitualmente mantiene con don Juan Carlos

González, según Aznar, comete "un gravísimo error", porque "cada vez que recibe una crítica o tiene un problema, pone a las instituciones por delante; cada vez que se le pregunta por algo, acusa de buscar la crispación".Las críticas del presidente del PP no se refieren sólo a la campaña de calumnias de la que González se quejó el lunes en su viaje oficial a Marruecos. Los populares también lamentan la táctica habitual del jefe de Gobierno, que les acusa de intentar deslegitimar las instituciones cada vez que le plantean en el Congreso de los Diputados preguntas sobre Luis Roldán o alguno de los escándalos de los meses pasados.

Para Aznar, esta actitud es una imprudencia, "un profundo, gravísimo error", porque equivale a esgrimir las instituciones para intentar eludir las críticas. González, si cree que existe una campaña de calumnias y ataques injustificados, debe decir qué grupos la están promoviendo, según el líder de los populares, y qué instituciones se intentan deteriorar y están soportando los ataques.

Encuentro en La Moncloa

No obstante, José María Aznar se declaró abierto, "con la máxima disponibilidad", a mantener una entrevista con el presidente del Gobierno cuando éste lo considere oportuno, y reconoció que González intentó que el encuentro se celebrara hace unas semanas y él no lo consideró conveniente.

La Presidencia del Gobierno quiso organizar la entrevista a pocos días de las elecciones autonómicas vascas, lo que fue considerado por la dirección del PP una trampa ingenua, porque populares y socialistas se encontraban enfrascados en Euskadi en plena disputa de los votos.

Mucho más ambiguo se mostró Aznar sobre la posición de su partido en torno a la comparecencia del financiero Javier de la Rosa ante la comisión que investiga en el Congreso la financiación de los partidos políticos. Si durante la campaña electoral vasca el líder del PP aseguró que el PP votaría favorablemente la comparecencia del financiero encarcelado para indagar una presunta financiación ilegal a Convergència Democrática de Catalunya -el partido de Jordi Pujol-, ayer dio a entender que su actitud definitiva dependerá de lo que se aclare en el Parlamento catalán.

El escándalo comenzó en Cataluña, argumentó, y estamos a la espera de ver cómo termina allí". El PP "no tiene inconveniente en apoyar cualquier pro puesta para aclarar la situación, pero delimitando las cosas. Primero hay que ver cómo acaba allí para evitar hacer las cosas por duplicado o por triplicado".

Poco más tarde, Aznar recibió la réplica del portavoz del Grupo Socialista del Congreso, Joaquín Almunia. Desde los pasillos de la Cámara baja, Almunia rechazó como "muy negativo" el tono y la falsedad que se emplea en algunos medios de comunicación contra González y dijo que no le desea una campana semejante ni siquiera a Aznar. Almunia se alegró, en tono irónico, de que el presidente del PP esté ahora disponible para mantener una entrevista con González cuando no lo estuvo antes.

Aznar presidió una reunión del Grupo Popular del Congreso para analizar la situación política. En su intervención aseguró que el deterioro del Ejecutivo es irreversible y animó a los diputados a seguir trabajando con iniciativas desde el Parlamento para fijar, siempre un contrapunto a la acción gubernamental.

Según Aznar, González y su Gabinete están embarcados en una campaña propagandística y electoral permanente, lo que obliga a los populares a volcarse en la preparación de las municipales y autonómicas de mayo.

Aznar fue muy escueto en su referencia a la situación de Cantabria, según fuentes del grupo. Se limitó a decir que el partido ha cumplido con su responsabilidad al, presentar la moción de censura contra el presidente condenado, Juan Hormaechea, y ahora está a la espera de ver si éste cumple su promesa de dimitir para analizar la nueva situación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de noviembre de 1994

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