La Ciudad Universitaria dispondrá el curso próximo de un carril-bici

ANTONIO JIMÉNEZ, Los alrededor de 180.000 estudiantes que diariamente acuden a la Ciudad Universitaria (130.000 de la Complutense y 50.000 de la Politécnica), podrán a partir del próximo curso llegar a las aulas en bicicleta. Un carril bici de aproximadamente un kilómetro y medio discurrirá a partir de septiembre del 95, desde Moncloa al Paraninfo. Posteriormente se extenderá por todo el recinto universitario. Por contra, en la Complutense no tienen fecha ni para el arreglo de su piscina ni para comenzar las obras del Jardín Botánico.

Según vayamos renovando calles en la recinto universitario, estas irán incorporando el carrilbici", cuenta Leopoldo Arnáiz, director del Consorcio Ciudad Universitaria, organismo compuesto por el Ayuntamiento de Madrid y las universidades Complutense, Politécnica y UNED, encargado de diseñar las novedades urbanísticas para esta zona de la ciudad."En un año estará listo desde Moncloa al Paraninfo, y, posteriormente, se extenderá como una red por todo el recinto universitario: 25 kilómetros en total", añade. La idea de este arquitecto no es sólo dotar a la Ciudad Universitaria de los medios para un transporte muy estudiantil, sino también hacer que la zona sea visitado los fines de semana por todo tipo de madrileños.

Mientras esto sucede, los estudiantes no sólo no pueden ir en bicicleta sino que difícilmente lo hacen a pie las obras que se llevan a cabo en la Ciudad Universitaria para ampliar la línea 6 de metro se lo impiden desde hace más de dos años: desde marzo de 1992 la Avenida Complutense permanece cerrada al público y el recinto de la Plaza Ramón y Cajal (situada enfrente de la Facultad de Medicina) vallado. Los universitarios veteranos están ya acostumbrados a los terraplenes y los ruidos: "Solo nos falta el casco", contaba la semana pasada Carmen Izquierdo, de quinto de Farmacia. Los nuevos, no tardan mucho en habituarse, tras unos días de desconcierto y multitud de preguntas sobre el camino a seguir entre el laberinto de las obras.

El plazo para que las penalidades de los alumnos termine cada vez se reduce más: La Comunidad de Madrid, responsable de las obras de la ampliación de la línea 6, tiene previsto la terminación de las obras para el primer trimestre de 1995. La terminación de la línea del metro coincidirá con la remodelación de la ahora completamente patas arriba plaza de, Ramón y Cajal.

Plaza para peatones

En el futuro, esta plaza será casi por completo para peatones y estará ajardinada. Antes de dos meses, la Avenida Complutense, cerrada desde marzo del 92, se abrirá nuevamente al tráfico, según el gerente de la Complutense, Jesús Calvo; Leopoldo Arnáiz coincide con el gerente, aunque con matices: "Que se abra no quiere decir que las obras en ellas se terminen", apunta. "Pero por lo menos los autobuses y los coches podrán pasar por ahí y no tener que dar la vuelta por la facultad de Medicina, como ocurre ahora", añade el arquitecto.

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Hay, por el contrario, otras obras que, o bien no van a empezar a largo plazo o bien se han complicado en demasía. La piscina de la Universidad Complutense, situada en la Avenida de Juan Herrera, y que se cerré el verano pasado porque se habían encontrado algunas grietas, tardará bastante tiempo en volver a abrir, si es que lo hace alguna vez. "Hernos descubierto que debajo de las instalaciones hay cavernas de hasta seis metros", contaba el gerente de la Complutense. "Tal vez ni con eso la podamos salvar", añadía.

El otro proyecto arrinconado por el rectorado de la Universidad Complutense es el del Jardín Botánico en la explanada situada enfrente de la facultad de Ciencias Geológicas. Hace tres años se firmó un acuerdo con Banesto para que esta institución financiara las obras. "Pero visto cómo esta Banesto en estos momentos, mejor nos olvidamos del Botánico por un tiempo", se lamenta el gerente de la Complutense.

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Sobre la firma

Antonio Jiménez Barca

Es reportero de EL PAÍS y escritor. Fue corresponsal en París, Lisboa y São Paulo. También subdirector de Fin de semana. Ha escrito dos novelas, 'Deudas pendientes' (Premio Novela Negra de Gijón), y 'La botella del náufrago', y un libro de no ficción ('Así fue la dictadura'), firmado junto a su compañero y amigo Pablo Ordaz.

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