La visita del Papa a Croacia
Me dirijo a usted en relación con el editorial de su diario del pasado día 13, con motivo de la visita del papa Juan Pablo II a Croacia. La manera de ver las cosas y la postura de la Redacción de un diario como EL PAÍS tiene indudablemente una gran influencia sobre la opinión pública. El mayor enemigo de la objetividad y del análisis es la pasión, pues ésta es irresponsable y ciega.Citaré sólo algunas frases del referido artículo: "Estado nacionalista con crecientes tendencias fascistoides". "Implantación de un Estado policial en el que se persigue el disenso, se prima la pureza nacional o racial...". "Manipulación del mensaje papal". "El camino que se quiere imponer al pueblo es injustificable".
En cuanto al referido artículo, creo que EL PAÍS no supo evitar la trampa de un enfoque apasionado y falto de objetividad analítica. El hecho de que el espacio disponible para un comentario sobre la visita papal a Zagreb no sea grande no justifica el uso de descalificaciones arbitrarias (no justificadas) sobre el estado de la política oficial de Croacia y sobre el máximo responsable de su política, que es su presidente democráticamente elegido. EL PAÍS afirma, y esta afirmación de, una manera asume todas las cualificaciones previas, que en Croacia existen llamamientos oficiales croatas al odio a ortodoxos y musulmanes como deber católico". Jamás he oído hablar a un político croata, sea de la`. posición o de la oposición, de los deberes católicos. Que yo sepa, son los sacerdotes los que llaman a los fieles al cumplimiento de los deberes cristianos y no los políticos. Relacionado con la visita, a Tudinan se le acusa de intentar abusar de la presencia papal para obtener un respaldo políticomoral (EL PAÍS lo llama "pretexto") a una eventual acción con el fin de recuperar y reintegrar una cuarta parte del país actualmente ocupada por los serbios.
Lo que es cierto es que la visita del Papa lleva consigo una clara connotación de reafirmación de la soberanía del Estado croata. Y precisamente en ese contexto de la soberanía reafirmada cabe preguntarse si el uso (o la amenaza con uso) de la fuerza militar, que todavía es un medio legítimo y garantía de la soberanía de cualquier Estado del mundo contemporáneo, es algo de lo que se debe privar a Croacia,. condenándola a la posicón de un espacio geopolítico para ejercicios de una vaga idea del nuevo orden mundial-
Embajador de Croacia en España.


























































