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LA ESPAÑA DE LAS AUTONOMÍAS

Lerma no ve peligro alguno de que España se desintegre

"Los que no quieren asumir la diversidad de España son muy peligrosos porque hacen uso constante de la demagogia de la confrontación en lugar de cooperar a la hora de buscar soluciones". Con esta contundencia se expresó ayer en el Senado el presidente de la Generalitat Valenciana, Joan Lerma, quien no dudó en asegurar que no había ningún problema de desintegración de España.Lerma, que utilizó indistintamente durante su intervención el catalán y el castellano, culpó a separadores y separatistas del actual clima político. "Los primeros [los separatistas] porque no quieren integrarse en el proyecto de solidaridad y progreso de España. Los otros [los separadores] porque quieren ignorar la realidad plural de este país y patrimonializar el concepto de España", indicó. Según el presidente de la Generalitat valenciana, España no tiene ningún problema de desintegración territorial y no sería ni tan siquiera necesario hablar de ello si no fuera por la imagen pública que se está creando. "Me parece que se está utilizando el debate para confirmar tópicos y no para firmar la realidad plural de España", señaló.

Irresponsabilidad

A juicio del político socialista se están utilizando de forma irresponsable los sentimientos de la gente y se invita a los españoles al desencuentro, atentando contra la convivencia conseguida con la aprobación de la Constitución. Sin embargo, Lerma dijo que era urgente desarrollar los mecanismos de cooperación que refuerce la comprensión mutua entre el Estado y las comunidades autónomas. Defendió la conversión del Senado en una Cámara autonómica mediante la reforma de la Constitución, y dijo que era necesario un esfuerzo para que estuviera siempre presente el principio de lealtad constitucional. "Lealtad es no utilizar unas instituciones contra otras, sino utilizarlas para potenciar el desarrollo y el bienestar de los ciudadanos", manifestó.

Lerma propuso un pacto para la solidaridad que asegure tres cosas: financiación de los fondos de solidaridad para ayudar al desarrollo de las comunidades autónomas más atrasadas; igual financiación por el mismo servicio en toda España en lo que hace referencia a los servicios sociales que prestan las administraciones públicas, y criterios homogéneos y claros para valorar las necesidades de los servicios. En ese punto abogó por el recorte de los gastos de las diferentes administraciones y por la simplificación del sistema.

Las comunidades autónomas tendrían que participar, en su opinión, en los órganos estatales que toman decisiones en materia económica y social.

La defensa que hizo del Estado de las autonomías como modelo de convivencia le llevó a afirmar que había sido el instrumento de integración más importante que se había creado históricamente en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de septiembre de 1994