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Juan Belloso: "Banesto nunca ocultó la voluntad de tener la mayoría de capital de Totta e Açores"

El ex consejero delegado de Banesto, Juan Belloso, compareció ayer ante el Congreso de los Diputados de Portugal para explicar el proceso de entrada del banco español en el banco luso Totta e Açores. El conflicto financiero y político planteado por esta participación era evidente desde el momento que era público que Banesto controlaba la mayoría del Totta, por participaciones directas y a través de otras sociedades, antes de que la legislación portuguesa permitiera el control mayoritario de los bancos por parte de entidades extranjeras. EL PAÍS publica un amplio extracto de la intervención de Belloso, que detalla la estrategia del banco español y los conflictos suscitados por la operación.

Belloso, que es el único español que ha sido llamado por el Congreso portugués a la comisión que investiga la inversión de Banesto en el Totta, inició su intervención de cuatro horas y media aportando datos sobre el banco portugués. Luego respondió a la pregunta de "¿Por qué participa Banesto en el proceso de privatización de la banca portuguesa?". Belloso aseguro que "Banesto, a la vista de su frustrada operación de fusión con el Banco Central, con la que se pretendía una estrategia de banco de tamaño europeo, se decidió por la de ser un banco regional europeo con la más amplia implantación en la península Ibérica como banco al por menor. El control de un banco portugués de los que se estaban privatizando representaba una oportunidad que no se podía perder, especialmente cara a que ésta fuera aprovechada por uno cualquiera de sus competidores españoles. Algunos de ellos ya habían dado pasos importantes (Popular, Santander y BBV) y, por tanto, llevaban ventajas".Banesto, desveló Belloso, nunca ocultó su voluntad, de tener, sólo o en compañía de otros socios, la mayoría del capital de Banco Totta & Açores y mantener la gestión y cultura portuguesa en dicho banco, así como coordinar la gerencia de éste desde el principio.

"En efecto, esa fue la causa por la que no terminaron en acuerdo las conversaciones iniciadas con otros potenciales socios en la primavera de 1989. Éstos ponían como condición designar ellos la presidencia ejecutiva del Banco y, por tanto, la responsabilidad gerencial. Banesto no podía acceder a esa exigencia y dio por concluidas las conversaciones con aquéllos que consideraban esencial ese requisito. Posteriormente, algunos de estos acudieron a la subasta con bancos españoles, como Banesto se temía. El resultado de la misma fue favorable a Banesto en el tramo destinado a extranjeros -un l0%-, y eso determinó que, junto con las adquiridas por el Grupo Roquette, pudiera constituirse en el grupo accionarial más importante de Banco Totta después del Estado portugués: algo más del 23% del 49% total privatizado".

Estrategia de VISA

Parte de las acciones adquiridas (732.000) por el Grupo Roquette, según Belloso, fueron aportadas a Valores Ibéricos (VISA). El precio de aportación de estas acciones fue de 2.800 escudos/acción; igual que las 830.000 aportadas por Banesto. El resto, hasta un total aproximado de 3.074.000, fueron adquiridas en el mercado a un precio superior: 3.750 escudos por acción.

VISA tenía una cláusula en sus estatutos que daba derecho de tanteo a favor de los accionistas existentes para el supuesto de que cualquiera de ellos quisiera vender. A Banesto se le autorizaba a que lo hiciera por persona interpuesta.

La estrategia de Banesto se basaba, según Belloso, en las siguientes consideraciones:

1. Al Grupo Roquette se le garantizaba la obtención de una plusvalía rápida, consistente en pagarles las acciones adquiridas como portugueses en función del precio que Banesto hubiera pagado por las suyas como extranjero. Esta plusvalía estaba garantizada por Banesto, que se compromete a adquirir las acciones de VISA propiedad de Roquette, al valor contable calculado de conformidad con lo establecido, que tengan las mismas incrementado con un 10%. Banesto tiene voluntad de mantenerse.

2. Banesto, para adquirir la mayoría de VISA, sólo necesitaba un 1% del capital. Esta cantidad estimaba que la podría obtener con relativa facilidad de entre los socios que formaban el otro 51% portugués.

3. La adhesión de Portugal a la Comunidad Europea hacía que a partir del 1 de enero de 1992 las directivas comunitarias sobre libertad de movimientos de capitales formaban parte del ordenamiento jurídico portugués, ya que el Gobierno portugués adelantó el calendario de entrada en vigor de esta norma comunitaria.

La estrategia no tenía más que un peligro: que se detuviera el proceso de privatizacíón iniciado por el Gobierno en 1989 y continuado en 1990. Si esto se producía habría un accionista -el Estado portugués- más importante que Banesto, tanto en términos cuantitativos como cualitativos.

"En el entorno de octubre/ noviembre de l990", continúa Belloso, "se observa que se detienen las compras de acciones del Totta por parte de VISA y empiezan a comprarse acciones fuera de dicha sociedad y, por tanto, fuera del acuerdo inicial de 28 de junio de 1989. Se utiliza, incluso, dinero de VISA o de Banco Totta, como fue el caso, de Tottafinance, que llegó a tener 1,31% del banco.

"Ante esta situación, se reaccionó fomentando la adquisición de acciones del Banco Totta en la Bolsa de Lisboa, con la esperanza de que la elevación del mismo hiciera desistir a Roquette en su estrategia de hacer una mayoría de control sin Banesto".

Belloso explica: "La estrategia. dio resultados y las compras se interrumpieron, pero cuando llegó la habitual ampliación anual de Totta en la primavera de 1991 y el Estado decidió acudir a dicha ampliación, y- los representantes del Grupo Roquette en VISA se negaron a votar en el consejo de dicha sociedad una comunicación privada a las autoridades financieras portuguesas, en la que se protestase por esta decisión (así consta en el libro de actas de VISA); se tuvo así la confirmación de que estos temores estaban justificados (posteriormente, se ha sabido que con fecha finales de marzo de 1991 Roquette escribió una carta al doctor Elías da Costa pidiéndole ayuda al Gobierno contra Banesto. Parece que esta ayuda se materializara vendiéndole el Gobierno portugués a un banco alemán las acciones aún no privatizadas de Banco Totta, lo que impediría a Banesto aumentar su participación. No se supo por qué no las pidió para él; aunque se suponía que no tenía dinero).

Las desavenencias del banco con Roquette

"No se conocía con detalle la estrategia del Grupo Roquette, pero se sospechaba que estaba intentando un porcentaje equivalente o superior al 10% que Banesto tenía al margen de VISA", aseguró ayer Juan Belloso. "Este porcentaje, unido al del Gobierno, le daría la mayoría en la asamblea general, sobre todo en base a que las acciones en poder de VISA no votaran; se neutralizaran como consecuencia de la falta de acuerdo de los socios de VISA (esta eventualidad se podía dar en base a la existencia de dos consejeros delegados de VISA: uno, en la representación de Banesto, y otro, del Grupo Roquette)".Esta sospecha llevó a Banesto, según el ex consejero, a montar con el Grupo Falçao, que había estado adquiriendo acciones de Banco Totta desde finales de 1990, una estructura de propiedad similar a VISA -49% Banesto, 51% Grupo Falçao- con la que se llegó a adquirir casi el 10% en el primer semestre de 1991.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de septiembre de 1994

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